10 ago. 2010

Cordón Umbilical y las células madre


El cordón umbilical es el nexo que une más directamente al bebé y la madre. A través de él se transporta la sangre sin oxígeno que proviene del bebé a la placenta (parte materna) y se devuelve posteriormente al corazón del bebé cargada de oxígeno y nutrientes. Además se encarga de eliminar sustancias tóxicas que el bebé debe apartar de su cuerpo.

Es importante que mientras el cordón este sanando, lo mantengamos lo más limpio y seco posible. Para ello, recomendamos bañarlo con una esponja en lugar de sumergirlo en una tina con agua. El material del que está hecha protegerá y mantendrá seca la zona que nos preocupa.

Toma en cuenta también que durante el día, mínimo tres veces, es necesario que limpiemos el cordón con un poco de algodón humedecido en alcohol. Esto lo mantendrá libre de infecciones.

¿Cuánto tardará en secarse y caerse el resto del cordón umbilical?

Entre 10 y 21 días después del nacimiento, el muñón se secará por completo y se caerá, quedando una pequeña herida que podría tardar algunos días en cicatrizarse.

Una costumbre latina tradicional es fajar al bebé una vez se le ha caído el cordón, e incluso ponerle una moneda apretando el ombligo para que le quede para dentro. Esta práctica no es aconsejable, porque apretar el vientre del bebé podría causarle molestias estomacales y ponerle algo sobre el ombligo podría incluso causarle una infección.

Ventajas de las células madre de cordón umbilical

Los estudios sugieren que las células primordiales de la sangre del cordón umbilical ofrecen algunas ventajas importantes respecto a las que son tomadas de la médula ósea. Por un lado, las células madre de la sangre del cordón umbilical son mucho más fáciles de obtener ya que pueden tomarse inmediatamente de la placenta en el momento del parto, mientras que la recolección de células primordiales de la médula ósea requiere un procedimiento quirúrgico, por lo general con anestesia general, que puede causar dolores post-operatorios y representa un pequeño riesgo para el donante.

Asimismo, es más amplia la gama de receptores que pueden beneficiarse con las células primordiales del cordón umbilical. Éstas pueden almacenarse y volverse a transplantar en el donante, en un miembro de la familia o en un receptor sin relación de parentesco. Para que un transplante de médula ósea sea exitoso, debe existir una correspondencia casi perfecta de ciertas proteínas del tejido entre el donante y el receptor. Cuando se utilizan las células primordiales de la sangre del cordón umbilical, las células del donante parecen tener más probabilidades de injertarse, incluso cuando no hay correspondencia total entre los tejidos.

Además, el uso de sangre del cordón umbilical puede hacer que los transplantes de células primordiales estén disponibles más rápidamente para las personas que los necesitan, lo cual, a veces, es de particular importancia para pacientes con casos severos de leucemia, anemia o inmunodeficiencia que, de otro modo, morirían antes de poder encontrar a alguien compatible.

La sangre del cordón umbilical también tiene menos probabilidades de contener ciertos agentes infecciosos, como algunos virus, que pueden suponer un riesgo para los receptores del transplante. Asimismo, algunos estudios sugieren que la sangre del cordón umbilical puede tener una capacidad mayor que la médula ósea para generar nuevas células sanguíneas.

Los estudios nos llevan a la siguiente conclusión

Se puede decir que las células madre contienen una información inmensa y que todavía se están realizando estudios para los beneficios que nos puedan dar estas muestras tomadas al momento del nacimiento del embrión.

Lo más importante es que los avances en las investigaciones, respecto al tema, son que se pueden tratar enfermedades hematológicas y algunos tipos de cáncer, ya que obteniendo la sangre del cordón umbilical y enviándola a los bancos en donde preservan estas células, se podrán no solo buscar la cura de dicha enfermedad sino que está contribuyendo a otras enfermedades y a la utilización de las mismas, para la regeneración de los tejidos, la cura de la diabetes, el SIDA, la leucemia, entre otras; que puedan ser del mismo individuo o de algunos de sus familiares.

Los resultados de tales investigaciones hace concebir esperanzas aunque no ofrecen pruebas definitivas de que tratamientos similares, puedan ser efectivos a su totalidad en el paciente. Sin embargo, ya que se tiene esta posibilidad, deben usarla y hacerlo de forma, de que se crea un hábito en todas las personas de preservar las células madre al momento del nacimiento de sus hijos para ser utilizadas más adelante en los tratamientos y la posible cura de las enfermedades antes mencionadas en caso de que estas se presenten a lo largo de su vida.

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