18 ago. 2010

Los embarazos de riesgo




Siempre hemos oído decir que el embarazo no es una enfermedad, y quizás por ello todas las mamás suelen seguir llevando el mismo ritmo de vida que antes del embarazo. Pero, como en toda tarea que vayamos a emprender, en el embarazo existe un cierto grado de riesgo. Hoy en día, el control del embarazo es tal que la mayor parte de los factores de riesgo se conocen a tiempo, se multiplican los exámenes a lo largo de la gestación, y estamos en condiciones de garantizar un final feliz a la mamá y a su bebé.

¿Qué es un embarazo de riesgo?


No te inquietes por la palabra riesgo. No tiene nada de alarmante. Simplemente permite diferenciar un embarazo que podríamos calificar de normal de otro embarazo que, por unas u otras causas, precisa ser vigilado con más cuidado o asiduidad.

El 80% de las mujeres embarazadas no tienen ningún problema antes o durante la gestación: se trata de embarazos normales, sin riesgo. Para el 20% restante, la presencia de uno o varios factores de riesgo nos obligará a extremar los controles y las precauciones a fin de que el embarazo tenga un final feliz.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

La edad de la madre. Una madre menor de 17 años tiene estadísticamente más peligro de presentar algunas complicaciones a lo largo del embarazo tales como enfermedad hipertensiva, parto prematuro o hijos con poco peso al nacer. Una madre mayor de 38 años tiene más riesgo de tener enfermedades generales (diabetes, hipertensión arterial o cardiopatías, por ejemplo) que pueden complicar el desarrollo de la gestación.

El número de hijos habidos anteriormente (si es superior a cuatro) se relaciona directamente con partos complicados por una mala presentación del bebé el día del parto, y con más incidencia de hemorragias en el parto.

Los embarazos múltiples (uno de cada 80 embarazos) conllevan más peligro de aborto al principio del embarazo, y de parto prematuro antes de llegar al final de la gestación.

La existencia de embarazos o partos anteriores con complicaciones (por ejemplo, un parto con cesárea, o un bebé con poco peso) obligará a un seguimiento más exhaustivo del embarazo actual.

Las enfermedades que padece la futura mamá antes o durante el embarazo pueden conllevar riesgo de sufrimiento fetal, malformaciones, abortos y partos prematuros. Entre estas enfermedades queremos destacar el alcoholismo, la anemia, la diabetes, la hepatitis vírica, el herpes, la hipertensión arterial, las infecciones urinarias, la rubeola, el citomegalovirus, el sida y la drogodependencia.

A veces es la constitución de la madre (obesidad, estrechez de la pelvis, altura inferior a 1,50 metros) la que pone en aviso al profesional de la salud del riesgo que ello supone.

También las condiciones socioeconómicas de la madre cuentan a la hora de esperar un buen final del embarazo. El 60% de los partos prematuros y la muerte de algunos bebés antes de nacer están directamente relacionados con las malas condiciones económicas o del trabajo de la futura mamá.

Finalmente hay embarazos de riesgo por problemas que aparecen a lo largo del embarazo: hemorragias vaginales, mala inserción de la placenta, malformaciones fetales, poco crecimiento del bebé dentro del útero, etc.

Llama pronto a tu médico o acude a tu hospital si tienes:
Dolor de cabeza intenso, que no cede.

Alteraciones repentinas de la visión (moscas volantes, visión turbia).

Dolor abdominal que se prolonga.

Pérdida de sangre por la vagina.

Molestias urinarias.
Debes consultar con tu médico en un plazo de 24 horas si presentas:
Hinchazón de manos, cara o tobillos.

Vómitos frecuentes o abundantes.

Temperatura corporal superior a 38 grados C.

Si dejas de notar movimientos de tu bebé a partir del sexto mes de gestación.

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