19 ago. 2010

Los niños que mojan la cama


La mayor parte de los niños dejan de orinarse en la cama alrededor de los tres años. Cuando un niño se sigue orinando mientras duerme después de esta edad los padres se inquietan. Es la llamada enuresis nocturna.

Los médicos enfatizan que la enuresis no es una enfermedad, sino un síntoma bastante común que puede manifestarse de vez en cuando, particularmente cuando el niño está enfermo. Algunos datos que los padres deben saber acerca de la enuresis:
Aproximadamente el 15% de los niños mayores de tres años se orina en la cama mientras duerme.

Los niños se orinan en la cama con mayor frecuencia que las niñas.

La enuresis puede ser común en la familia.

La enuresis cesa generalmente en la pubertad.


El orinarse persistentemente en la cama después de los tres o cuatro años raramente significa que el niño tenga un problema en los riñones o en la vejiga. En la mayoría de los casos, la enuresis suele ser el resultado de un desarrollo lento del control de la vejiga. Y algunas veces esta lentitud puede estar relacionada con un mal hábito del sueño o puede ser el resultado de emociones y tensiones que requieren atención. La enuresis puede tener un sinnúmero de causas emocionales. Por ejemplo, cuando un niño pequeño comienza otra vez a orinarse en la cama después de meses o años de no hacerlo, se sospecha que estos síntomas están causados por nuevos temores o inseguridades. Por lo general sucede después de algún acontecimiento en que se haya sentido inseguro: el traslado de la familia a otra localidad, la pérdida de un ser querido o, especialmente, la llegada de un nuevo bebé a la familia. A veces la enuresis vuelve a manifestarse después de un período de continencia más o menos largo, quizás debido a que el proceso de aprendizaje para ir al baño ha sido muy intenso y le ha causado demasiado estrés.

Los padres deben recordar que los niños no se orinan en la cama a propósito y que por lo general les da vergüenza cuando esto sucede. En lugar de hacer que el niño se sienta avergonzado o tímido, los padres deben transmitirle confianza. De esta manera le ayudarán a asumir que pronto logrará dormir la noche entera sin orinarse. El consejo del pediatra a menudo puede ser muy útil. En algunos casos raros, el problema de la enuresis no puede ser resuelto ni por los padres, ni por el pediatra, ni por el médico de familia. A veces el niño muestra síntomas de problemas emocionales, como tristeza o irritabilidad constante, un cambio en el apetito o en los hábitos de dormir. En estos casos, los padres deben hablar con un psiquiatra infantil, quien podrá evaluar los problemas físicos y emocionales que puedan estar causando la enuresis y podrá ayudar al niño y a sus padres a resolver estos problemas.

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