3 ago. 2010

Parto vaginal asistido

Un parto vaginal asistido es aquél en el que el médico utiliza instrumentos especiales para el parto, normalmente una ventosa o una pinza obstetricia o fórceps, para ayudar al bebé a salir del canal del parto. Su uso suele estar limitado a partos difíciles. El médico puede recomendar su utilización si has estado empujando mucho tiempo y estás agotada, o si el bebé está casi afuera, pero su frecuencia cardiaca no es alentadora y el médico cree que no es conveniente que permanezca más tiempo en el canal del parto. Dependiendo del instrumento que se utilice podemos hablar de un parto vaginal asistido con fórceps o un parto vaginal asistido con ventosa.

Aunque te cause temor, debes saber que un parto vaginal asistido en manos experimentadas es seguro siempre que la cabeza del bebé esté lo suficientemente baja en el canal del parto y no haya otros problemas que puedan complicar el parto. En todo caso, si tu médico intenta un parto asistido y no puede sacar al bebé a tiempo y sin riesgo, será necesario que te haga una cesárea.

El parto vaginal asistido con ventosa es aquél en el que el médico utiliza una ventosa para ayudar al bebé a salir del canal del parto. El médico coloca una ventosa flexible y redondeada en la cabeza del bebé, que se encuentra en el canal del parto. La ventosa se conecta a una bomba de aspiración eléctrica o a una pequeña bomba de mano para generar presión mediante el sistema de vacío, y de esta manera se logra que la ventosa se adhiera bien a la cabeza del bebé. A continuación la madre empuja mientras el médico ayuda a que el bebé descienda y salga del canal del parto. Los riesgos que comporta esta técnica no son demasiado altos. Sin embargo, los bebés que nacen con la ayuda de una ventosa tienen mayor probabilidad de que les aparezca un hematoma en la parte superior de la cabeza, si bien esto le puede suceder a cualquier bebé. El hematoma generalmente desaparece a las pocas semanas, aunque puede llevar más tiempo. Es bastante raro que tu bebé presente complicaciones más graves.

El parto vaginal asistido con fórceps es aquél en el que el médico utiliza unas pinzas obstetricias o fórceps, para ayudar al bebé a salir del canal del parto. El médico introduce los fórceps en la vagina y los coloca por los lados de la cabeza del bebé. Durante las contracciones, sostiene bien las agarraderas y suavemente hace que el bebé descienda y salga del canal del parto mientras la madre empuja. El bebé puede presentar ligeros hematomas a causa de los fórceps, pero generalmente desaparecen a los pocos días. Algunas veces se forma una ampolla en el cuero cabelludo donde los fórceps sujetaron la cabeza del bebé. Estas ampollas son desagradables pero se curan a las pocas semanas. El riesgo de que el bebé presente problemas más graves es bastante bajo. Sin embargo, la difusión de las escuelas neonatológicas, y la importancia cada vez mayor por la salud del recién nacido, han hecho que este instrumento tenga una importante caída en su empleo, pues los obstetras prefieren culminar con cesárea el parto en la mayoría de los casos, para evitar riesgos. El fórceps ha quedado restringido a aquellos casos en que el bebé ya está muy abajo para iniciar el procedimiento de cesárea, cerca del final del parto.

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