1 sept. 2010

¿Debo intervenir en las peleas de mis hijos?

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  Hay un adagio popular que dice que “los amigos se eligen, no así los hermanos”.Aunque verdadero y bastante duro este dicho popular, cuando se producen conflictos, sobre todo entre hijos menores, hay que tomar en cuenta esta máxima, pero también saber que no existen los niños ideales -aquellos tranquilos, pacientes y amigables entre si- y que las peleas entre ellos son inevitables. Es más, forman parte de la vida infantil.
La relación de hermanos durante la infancia es la de una intimidad no elegida, no como la de los padres.
Toda relación de intimidad conlleva conflictos inevitablemente, con respuestas agresivas y violentas por ambas partes.A los niños les gusta pelear, pero el problema mayor es de los adultos, que se preocupan por esta situación, más que de los propios menores. A los padres les molestan estos conflictos y hasta se llegan a sentir culpables de no saber educar bien a sus hijos. Entonces, cuando ocurre una pelea no saben si intervenir o no.Tenga claro que si UD. interviene, los niños nunca aprenderán a solucionar sus propios conflictos y siempre estarán recurriendo a sus padres ante cualquier situación.Por ello, no les preste atención,
 ya que, casi siempre las peleas se resuelven en forma relativamente amistosa. En la mañana pueden estar peleando y por la tarde jugando amigablemente.No tiene sentido intervenir, ni siquiera para averiguar quien empezó la pelea ya que es igualmente culpable el que la inició como el que la siguió.Los niños se culparán mutuamente y UD. quedará en el medio, con el grave peligro de favorecer a uno u a otro. Por lo tanto, no haga caso de las acusaciones, ni las fomente.Las comparaciones entre hermanos aumentan la rivalidad y competencia entre ellos y serán causa de posteriores peleas y que sus hijos sean menos hermanables.¿Qué se puede hacer para que los niños no peleen? Van a pelear siempre, salvo raras excepciones, porque son inquietos, impacientes y posesivos. Déle un buen ejemplo. Usted nunca le pegue a un niño, porque no va a solucionar problemas con golpes. Sólo se crean resentimientos y deseos de venganza en los menores.¿Y si se pegan fuerte?
Si lo hacen en su presencia, sepárelos, indíqueles que con pegarse no se soluciona ningún conflicto y que en su casa no se permite pegarle a nadie.
Por ejemplo, si el conflicto es por ver un determinado programa de televisión, mándelos a pensar un rato hasta que encuentren acuerdo y lo comuniquen a un adulto. Si no hay solución, el aparato sigue apagado.
¿Es normal que los niños tengan rabia?
Si es normal. Y no desaparece hasta que no sean escuchados. Por lo tanto, permita que sus hijos expresen sus sentimientos, reconózcale su enojo, pero insístale que no es razón para pegarle al hermano ni a nadie.
¿Qué puede explicar las peleas infantiles?
Cuando los niños pasan todo el día juntos se empiezan a aburrir y a cargarse de energía negativa y se termina la paz familiar. También se debe considerar que los hijos compiten, entre otras cosas, por el amor de los padres y por conservar su dignidad cuando la sienten amenazada.
Cuando los padres se muestran justos, tolerantes y comprensivos con las peleas infantiles, éstas no dejan huellas, pero si alguno o ambos papás muestran un claro favoritismo por uno de los hijos, o castigan a uno muy frecuentemente por causa del otro pueden abrir heridas difíciles de borrar.
Una buena forma de resolver los problemas es tomar en cuenta la edad de los niños y la diferenciade años entre ellos. Se recomienda respetar la jerarquía en la familia, pero sin que esto signifique que el mayor abuse del menor.
¿Cómo son los sentimientos de un niño de dos años? Si tiene un hermano menor, puede hasta llegar a decir “no lo quiero”, pegarle o provocarle un daño involuntario. Sus sentimientos son agresivos, pero normales. Es una señal de que quiere afecto, porque está celoso. Hay que darle cariño, pero no cuando le pegue a su hermano... Si tiene un hermano mayor, puede convertirse en víctima de celos por quien siente amenazado su lugar de privilegio, y ser agredido. No castigue al mayor, aunque la tentación sea mucha y préstele atención cuando se encuentre de buen ánimo. La inoportuna intervención del adulto puede transformarse a un hijo en “víctima”, pero también al otro en “victimario”.¿Cuál es el comportamiento de un niño de tres años?  Como ya habla mejor, reemplaza la agresión física por las palabras. Es bastante irritable. Sus emociones son intensas, pero poco duraderas. Si la familia sabe manejar las peleas, éstas se irán con la misma rapidez con que llegaron. Aunque los niños se
ofuscan con rapidez son poco rencorosos. Hay que tener cuidado en atribuirles el rol de “peleador”, ya que a esta edad se forjan las bases de la imagen personal.
¿Influyen en los niños las peleas de la familia?
Desde los cuatro años los niños ya registran las fórmulas en que los padres resuelven sus problemas. Los gestos que se usan para expresar rabia son aprendidos inconscientemente por los niños.
Las expresiones agresivas deben ser socializadas de modo que los derechos de los niños tengan como límite los derechos de los otros. El ideal es enseñar a defender los derechos en forma firme, pero pacífica. Usar el castigo y la humillación para ganar una pelea no es nada aconsejable.
¿A qué edad un niño aprende a ofender y defenderse con las palabras?
A los cinco años ya está en condiciones de hacerlo perfectamente. Es conveniente enseñarle el valor de las palabras, ya que con ellas puede producir mucho daño o también expresar ternura.
Las peleas, ¿pueden marcar el estilo de relación entre hermanos?
Cuando adultos, hay hermanos que recuerdan sus peleas como verdaderas anécdotas y las consideran un factor de acercamiento. Pero si mantienen una mala relación, cuando se acuerdan de las peleas lo hacen con intensidad y resentimiento, lo que, de alguna manera, marca la relación entre ellos cuando adultos.
¿Cuál es la mejor actitud que los padres pueden tomar ante las peleas de sus hijos?
Deben ser tolerantes, pero no permitir que las cosas pasen a mayores. Si le otorgan mucha importancia a las peleas, sólo magnificarán el problema y crearán en el niño la imagen de que no es posible perdonar y acumularán resentimientos ¿Cómo se debe reaccionar ante la rabia de los niños?
La rabia es un fenómeno universal y los niños tienen que aprender esto de sus padres, ya que está presente en todas las relaciones humanas.Lo importante es aprender a controlarla y a descargarla en forma apropiada y sin causar daño. Eso de contar hasta 10 antes de reaccionar es una buena fórmula.Tampoco es mala idea “pegarle a un cojín”, en forma simbólica, para descargar la rabia excesiva y, una vez liberada la tensión, enfrentarse con la persona con quien se tiene el conflicto, pero ya en forma más serena.



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