7 sept. 2010

Jamás a los golpes

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¿Es justificable en algún caso Se le puede dar un azote a un niño o hay que evitar a toda costa "ponerles la mano encima". Puede una pequeña palmada dejarle secuelas? Especialistas del mundo infantil nos ayudan a despejar las dudas sobre uno de los temas mas debatidos de la educación de nuestros hijos.La letra, con sangre entra". "Quien bien te quiere le hacer llorar"... Nuestros refranes esta plagado de referencias al uso del castigo y el dolor físico como método educativo.Afortunadamente, hoy en día frases de ese tipo y la filosofía que hay tras ellas son un recuerdo del pasado. Todos los profesionales del mundo infantil y los estudios realizados así lo corroboran coinciden en que el castigo corporal, como método educativo, no funciona. Se puede conseguir que un niño obedezca pegándole. es cierto, pero con eso tan solo se le enseña a obedecer de forma arbitraria, sin saber por
 que tiene que hacer o dejar de hacer algo. A esa inutilidad practica hay que añadir la crueldad que supone el castigo para el niño, que además del daño físico que recibe, se siente humillado a ver que un adulto mas fuerte que el le impone una conducta, por la fuerza. Por si esos motivos fueran pocos, recurriendo con frecuencia a "la fuerza" le estamos inculcando que se puede pegar y el no tardaría mucho tiempo en hacerlo.Pero quiere eso decir que un pequeño tirón o una palmadita en el trasero, dados en determinadas circunstancias, son realmente perjudiciales para un niño? Seguramente no. 
Es posible que solo sea la manera menos mala de solventar determinadas situaciones.¿Qué es pegar?Lo primero que tenemos que precisar es lo que entendemos por "pegar a un niño". Por supuesto, queremos desterrar de estas paginas, y ojala se pudiera desterrar también de nuestra sociedad, la imagen de un adulto golpeando a un niño de forma repetida sea con la mano o con algún instrumento para "enseñarle disciplina". De esas practicas al maltrato infantil no hay mucho trecho.De lo que tratamos aquí es de lo que solemos llamar "un azote a tiempo" -UNO-, dado por el padre o la madre con la precaución suficiente para no hacer verdadero daño
y como ultimo recurso en casos muy determinados. Una palmadita, en esas condiciones puede ser un toque de atención físico para hacerle entender lo que no ha conseguido asimilar con nuestras palabras.El que tire la primera piedraQuien tenga hijos y diga que nunca les ha dado un "tironcito" o una palmadita en el traste, un golpe en la mano o ha tenido que tirar de ellos agarrándoles por el brazo ha tenido unos hijos muy extraños o miente.Lo normal es que los niños sean inquietos. que quieran curiosear. que no tengan sentido del peligro. que hagan ruido... tienen que experimentar y aprenderlo absolutamente todo, y para eso necesitan un camino. Son los padres quienes deben trazárselo.Evitar un mal mayor La curiosidad de vuestro hijo no tiene limites y en muchos casos le pondrá al borde de un peligro serio. A veces, dándole un tirón brusco o un golpe en el traste para que entienda el peligro, le estarás haciendo un favor.Los padres mandan
No se debe confundir cachete con disciplina. El cachete debe ser el ultimo recurso. Sin embargo, tampoco se puede caer en el error de dejar que sea un pequeño travieso quien dicte las normas de la casa.

Es preferible una acción en el momento oportuno a algunos otros castigos.

Pegar establece entre adulto y niño una relación de poder basada en la fuerza que no favorece la reflexión ni la asunción por parte del niño de las causas del daño. Por eso, educar pegando , nunca es aconsejable. La violencia, en esta situación de desequilibrio como esta, tiende a engendrar rencor.

Sin embargo, hay momentos en los que el rechazo al acto de pegar puede ser matizado. En los primeros años, cuando el niño no entiende bien las advertencias y hace algo que no debe, algunos padres le dan su pequeña palmada en la mano o una palmada en el trasero mientras le dicen que el dedo en el enchufe es malo. En estos casos, la acción puede reforzar el sentido de las palabras y ayudar al niño a interiorizar las prohibiciones.No toda violencia que pueden ejercer los adultos con los niños se limita a pegar. Hay castigos que por su desproporción, por aplicarse fuera de tiempo y por la distancia que interponen entre el niño y el adulto son mucho mas violentos y dañinos que un pequeño castigo físico Ese tirón dado cuando el niño saca de quicio al adulto, crea un sentimiento de culpa que motiva a una inmediata reconciliación. En estos casos suele mejor que un castigo a largo plazo.Los que si nunca y en ninguna circunstancia será permitido que un profesor le peque a in alumno. Lo que puede parecer una inofensiva tirón de oreja puede herir de tal forma el amor propio de un niño, que queda en evidencia delante de sus compañeros. Un niño menor de párvulo quizás no sienta el ridículo como un adulto, pero si nota la humillación.En lugar de esa acción el profesor en determinadas situaciones, lo mejor que debe hacer es apartarle unos instante de los demás y explicarle, por pequeño que sea, que ese comportamiento no es adecuado y porqué.
Por el lado de los padres, se debe ser prudente, primero para no causarle lesiones físicas, no perder el control, se trata simplemente de un toque de advertencia, y en segundo lugar nunca convertirlo en una norma. Son mucho mas crueles determinadas actitudes- como dejar en evidencia a los niños delante de otras personas- que un tirón de oreja puntual.

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