8 sept. 2010

La educación de los padres o responsables a la hora de comer.

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La atención a las tomas del biberónDesde el momento en que el bebé hace su primera toma de leche necesita atención y cariño. Si la madre lo amamanta, aparte de que su leche es la más adecuada para el bebé, también se establece una comunicación más directa. No obstante, si se le da biberón, la atención tiene que ser la misma. No se puede escatimar el tiempo necesario, que varía en cada niño, y no tiene que haber ruidos ni alborotos. Cuanto más tranquila esté la persona que dé el biberón, más tranquilo estará el bebé.Estas mismas precauciones deben mantenerse hasta que el niño sea lo bastante mayor para comer con los demás, aunque en realidad esta recomendación es aplicable
a todas las edades.Es importante instuir en qué momento el bebé está satisfecho. No todos los bebés son iguales. Algunos suelen comer mejor a unas horas determinadas este hábito continúa durante un tiempo más o menos largo según cada niño. Es posible que el niño se niegue a comer debido a un dolor de "guata" (muy habitual en los primeros meses) o simplemente que llore porque está de mal humor, porque no ha descansado bien o por llamar la atención.
Las razones que tiene el niño para no comer. En ocasiones el niño no quiere comer porque está cansado, porque no se siente bien, por llamar la atención o porque realmente no tiene apetito.
 Cuando esto ocurre esporádicamente, no debe dársele mayor importancia: ya comerá más en otro momento.Es lógico que cuando el niño esté cansado quiera dormir y que lo dejen tranquilo. A veces el propio cansancio puede impedirle conciliar el sueño y llora sin parar. Cuando pasa esto, conviene bañarlo, cambiarlo y darle un poco de agua: De esta forma el pequeño se relaja y podrá descansar bien y comer en la próxima toma.Cuando el niño se encuentra mal, suele llorar de forma distinta. Los bebés son propensos al dolor de oído y estómago, pero algunos tienen molestias con la erupcion de los dientes. Si la dolencia no se soluciona en pocas horas, es mejor llamar al pediatra.No por ser un niño, éste es menos listo que los adultos. Tiene sus propias armas para llamar la atención, no sólo durante la comida, sino también a la hora de acostarse o simplemente cuando él quiere. A medida que va creciendo, este hecho suele agudizarse. El niño quiere reclamar la atención. Una de las maneras más efectivas de lograrlo es negándose a comer, hacer pataletas y llorar. Por este motivo es muy importante hablarle
 cuando esté despierto, hacerle jugar y, sobre todo, darle la comida relajadamente, haciendo de ello un juego agradable. La inapetencia también puede tener otros motivos. Desde muy pequeños, los niños son intuitivos y perciben las tensiones o alteraciones familiares. Éstas pueden provocarles estrés, que acaba convirtiéndose en irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño, descomposición, vómitos o inapetencia.Cuando los padres trabajan Es normal que al volver del trabajo se tengan ganas de descansar. No obstante, cuando se tiene un niño, no se puede hacer únicamente lo que uno quiere, ya que aquél necesita de las atenciones de sus padres o las personas que conviven con él. El niño no sabe del cansancio de los demás y necesita que se le
dedique cierto tiempo. Uno de los momentos más importantes es la hora de comer.No porque un niño coma más está más sano Cuando el niño no tiene apetito, en primer lugar deben seguirse las indicaciones del pediatra, pero también es preciso recordar que algunos niños tienen unas necesidades nutricionales bajas, lo que significa que con poca comida tienen suficiente para estar bien alimentados. Otras veces las personas adultas no preparan las raciones de alimentos proporcionadas a la edad del niño. Por ejemplo, a un niño de un año no se le puede dar un bistec de 100 g, porque tiene suficiente con uno de 75 g. No porque un niño coma más está mejor alimentado, lo que importa es que los alimentos sean adecuados a las necesidades del niño, tanto cuantitativa como cualitativamente. Antes la buena salud de un niño se medía por sus rollos. Este error forma parte del pasado. Sin embargo, tampoco debemos caer en el otro extremo, es decir dar al niño los alimentos pesados y muy controlados, como hacen algunas madres en su obsesión personal por no engordar.
Cuando el niño empieza a ir a la escuela A partir del día en que el niño va a la escuela o jardín y se queda a comer, es preciso compensar las cenas con las comidas que ha hecho. Todas las escuelas diseñan una planificación de sus menús para que así se haga. Es importante tener en cuenta que cuando el niño llega de la escuela está cansado. Por esta razón es aconsejable una cena ligera: para evitar problemas digestivos. También es aconsejable que pase un mínimo de una hora antes de llevarle a la cama. Para cenar son recomendables caldos, purés de verduras, verduras hervidas, pescado, pollo o huevos; y de postre., fruta, leche o derivados. Nada de alimentos con salsas y fritos, al menos hasta que cumpla los 18 meses, aunque esta recomendación es adaptable a todas las edades. Lo ideal sería que antes de cenar tomara su baño, cenara y después jugara durante una hora antes de acostarse. De esta manera el niño tiene tiempo de hacer la digestión para descansar mejor.Las diarreas y los trastornos digestivosLos problemas digestivos de los niños pueden tener innumerables razones. Cuanto más pequeño
es el niño, mayor atención debemos prestar a esta clase de problemas. Cuando un niño tiene colitis, lo primero que hay que hacer es no darle alimento ninguno, ni sólido ni líquido, únicamente agua muy a menudo, porque podría deshidratarse fácilmente. Si a las veinticuatro horas la diarrea persiste, es necesario llevarlo al pediatra (por supuesto, si es muy aguda, es mejor llamar enseguida al médico). Éste prescribirá la dieta adecuada para cada situación. Si la colitis es leve, conviene darle agua muy a menudo combinada con agua de arroz (más adelante se indicará la manera de cocer el arroz para extraer el almidón) y manzana rallada bien oxidada. Cuando la colitis cese, poco a poco se le
irán dando los alimentos que come habitualmente.La atención que requiere el bebé desde muy pequeñoCuanto más pequeño sea, más vulnerable será el bebé, que depositará toda su confianza en las personas que le cuidan, normalmente los padres. Depende de ellos totalmente y exige una dedicación que no tiene horario fijo, sólo las horas que el pequeño necesita para sentirse querido y bien acogido. Esta confianza y dependencia se mantienen a medida que va creciendo, pero ya no es tan exclusiva.Nunca debemos mirar el reloj y pensar que el niño tiene que comer en media hora porque tengamos otra cosa que hacer. Para que el niño esté relajado y tranquilo a la hora de la comida, los padres también deben estarlo, y deben dejar el teléfono o la televisión para otro momento, porque la alimentación de su hijo es lo más importante.Los padres son los principales educadores de sus hijos, seguidos de la escuela y del resto de las personas que conviven con él. Cuando el niño empieza a ir a la escuela, a menudo se eluden responsabilidades y se encarga a la propia escuela o a los abuelos la obligación de en cuando llora por una golosina o no quiere comer, los padres a
veces olvidan que son los principales responsables de la educación. Es más cómodo que el niño llegue a casa lista para ir a la cama, lo cual es lamentable, porque se pierden momentos irrecuperables y el niño llega a tener una mejor comunicación con la persona que pasa con él más tiempo que con sus propios padres.A medida que va creciendo, el niño hace uso de picardías para conseguir lo que quiere que a veces es bien poco, y sabe que si los padres no han estado mucho tiempo con él durante la semana, o bien están separados o divorciados, el fin de semana él les pasará cuentas a su manera, lo que generalmente sucede durante las comidas o por las noches, resistiéndose a comer, o picando de la comida de los mayores.Es importante que los padres sean los principales educadores de sus hijos. y uno de los puntos más difíciles es lograr que el niño coma bien para garantizar un buen equilibrio entre su
 crecimiento y su desarrollo intelectual. Así pues, ésta es una responsabilidad ineludible, aunque muchas veces sea muy difícil de llevar a cabo.
Desde la primera toma de leche el bebé requiere atención y cariño
* No todas las tomas son iguales, puede que no quiera más porque:
- Está cansado,
- No tiene apetito,
- O no se siente bien.
* Cuando el niño está muy cansado, lo más importante es que duerma, ya comerá cuando se despierte.
* Cuando el niño se encuentra mal, puede ser por varias razones, una de las más habituales es la diarrea (para combatirla: durante las primeras horas hay que darle únicamente agua).
* Desde muy pequeños, los niños son intuitivos y detectan las tensiones familiares, o que puede provocarles estrés que se convierte en irritabilidad.
* Al volver del trabajo, muchos padres están cansados, pero no deben olvidar que el niño no tiene la culpa y necesita que le dediquen un tiempo.
* Cuando el niño quiere que estén por él, suele llamar la atención a la hora de comer o simplemente no come.
* El niño es vulnerable y deposita su confianza en las personas que le cuidan. Por este motivo tiene que sentirse querido y bien acogido.
* Cuando se da de comer al niño, no debemos ir deprisa porque se tenga trabajo, se hable por teléfono o se vea la televisión, ya que lo importante es que coma bien.
* No hay que olvidar que los principales educadores del niño son los padres, seguidos de la escuela y de las personas que conviven con él.
* Lograr que un niño coma bien será la manera más eficaz para que tenga un buen equilibrio en el crecimiento y el desarrollo intelectual.

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