1 sept. 2010

La televisión y los niños

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El niño necesita discutir con sus padres el contenido de los programas de televisión para estimar los efectos que ellos pudieran tener. Seria una buena idea que los padres escribieran a las estaciones de televisión pidiendo la repetición de los programas que consideran positivos y criticando aquellos que les parecen negativos para los niños.

La televisión puede ser un medio muy eficaz para desarrollar sus capacidades intelectuales y afectivas, o para resaltar valores y metas dañinas para su desarrollo. Es por esto que los padres deberían usar el mecanismo, a través de cartas provenientes de las asociaciones a las que pertenecen, lo que puede presionar para mejorar la calidad de los programas a que están expuestos los niños.
¿Y que hacer con la televisión ?

A todos los padres en algún momento se les plantean preguntas como las siguientes en relación con la televisión:
¿Es bueno que el niño vea televisión?
¿Cuantas horas debe ver televisión un niño?
¿Que puedo hacer para que no vea tanta televisión?
La mayoría de los padres se plantean esta pregunta cuando el niño entra a la educación básica y se enfrenta con la necesidad de que "rinda en el colegio". Sin embargo, la pregunta hay que planteársela previamente, porque, a esa edad, el niño puede ser ya una especie de adicto a la televisión, por lo que va a resultar muy difícil cambiar sus hábitos y fijar normas en relación con el tiempo en que puede mirarla.

Además, durante esos anos previos, por estar pegado a la pantalla, el niño habrá perdido numerosas oportunidades de desarrollar otros tipos de actividades mas enriquecedoras para su desarrollo intelectual y afectivo.

Desventajas de la televisión

Una de las mayores criticas que se hace a la televisión es el hecho de que produce niños pasivos y poco creativos, especialmente en los niños con pocas oportunidades culturales.

Aunque las evidencias no son claras, se ha sostenido que el espectador de la televisión tendría mas ondas cerebrales "delta" que son ondas lentas y menor cantidad de ondas "beta", que son ondas rápidas, propias del estar activo, que caracteriza la vigilia.

Muchas horas de televisión producirían baja en el rendimiento escolar, en tanto que ver programas adecuados en forma moderada podría tener un efecto positivo.

Otro factor que se ha criticado a la televisión es que la propaganda entrega a los niños una falsa valoración de la existencia, como, por ejemplo, el tomar una bebida suele aparecer en los preescolares como la clave de la felicidad. También se ha dicho que la televisión produciría un aumento de respuestas agresivas por la enorme cantidad de agresión percibida por los niños como "natural y buena".

Incluso, en los aparentemente inofensivos dibujos animados, la relación entre los personajes y la forma en que resuelven sus conflictos son, definitivamente, violentas.

También se ha dicho que los niños desarrollan menos habilidades sociales si se juntan a ver televisión o no salen a jugar con sus amigos.

Dos años

El niño necesita explorar, no comprende argumentos, por lo que los beneficios que puede obtener de mirar televisión son mínimos.

Muchos niños se sienten fascinados por la propaganda, ya que es repetida, tiene mucho movimiento y, a veces, música. Deben ver lo menos posible y la tarea de la familia es buscarles oportunidades para que se diviertan, estén tranquilo y aprendan, sin recurrir a la televisión como una cuidadora de niños electrónica.

Resulta mas útil para ellos escuchar cuentos narrados por sus padres o grabados en un cassette, que ver programaciones inapropiadas para su edad y sus capacidades de comprensión. Hay programas musicales apropiados para niños, que tienen un sentido didáctico y están destinados a preescolares. Es necesario revisar críticamente la programación, para ver si en algún día de la semana hay un programa útil.
Tres años

Su lenguaje les permite comprender lo que escuchan y entender algunos argumentos. Sin embargo, es una etapa en que ellos deben desarrollar su motricidad gruesa y aprender por descubrimiento.

La televisión, de algún modo, los hipnotiza y no les permite descubrir ni moverse.

Al igual que en la edad anterior, es posible seleccionar algunos programas diseñados para niños que puedan series útiles, como cuentos y programaciones educativas al estilo de lo que fue "Plaza Sésamo".

Si no hay programas apropiados a su edad es preferible que no vea televisión y que realice otras actividades.

Es una edad en que adquirirá algunos gustos personales por actividades; es bueno estimularle el gusto por los libros, por dibujar, por jugar con otros niños y por actividades que los acostumbraran a usar su tiempo en forma mas activa y constructiva, que sentarse a ver televisión.

Cuatro años

A esta edad ya comprende gran parte de lo que sucede en los argumentos de las películas y teleseries que pasan en la televisión. Los personajes y artistas se transforman, de modo no consciente, en modelos que quiere imitar.

Es frecuente observar como los niños adquieren modismos propios de otros países, como resultado de la excesiva exposición a la televisión. Por ejemplo, un día un niño llego a un jardín infantil y saludo a sus amiguitas como un cowboy, diciendo: "Hola, muñecas".

A esta edad se benefician con los programas diseñados para ellos, y es bueno que los vean, en lo posible, acompañados de sus padres; pero es bueno dosificar el tiempo dedicado a la televisión.

Quizás, no mas de una hora a una hora y media al día como máximo. La unida manera de competir con la televisión es entregar alternativas que para el niño puedan ser mas atractivas, libros para recortar, paseos, deporte, cuentos, algunos juegos infantiles, como el domino de animales. Un niño aburrido es un cliente fijo para la televisión.

Cinco años
El niño ha ampliado sus habilidades y se le han definido sus intereses. A esta edad, si ya se ha acostumbrado a ver mucha televisión, le será difícil encontrar atractivas otras actividades. Es necesario darle oportunidad y permitirle salir a jugar a la calle con vigilancia o invitar a niños a su casa, de tal manera que en forma conjunta pueda con ellos realizar actividades que le sean placenteras y que enriquezcan su contacto con el mundo externo y la relación con amigos de su edad. Los papas deben inventar y planificar actividades entretenidas y estimulantes, como subir un cerro, trotar, hacer deporte cooperando con la madre, a la que muchas veces le resulta difícil dedicar tiempo para hacer las cosas de la casa y entretener a los niños para que no vean tanta televisión. Las madres deben aprender a repartir el tiempo para estar y jugar con su hijo y pedirle colaboración a nivel de su capacidad en forma simpática. Ambos padres deben leer la programación con el niño, eligiendo los programas de mutuo acuerdo y, en lo posible, ver algunos programas con ellos, tratando de juzgar que es lo que ven.

Seis años

Es una edad en que hay gran interés por el mundo externo; por lo tanto, aumenta el rango de programas que puede ver, aunque no los comprenda como, por ejemplo, programas sobre anima-les, sobre la naturaleza



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