1 sept. 2010

Viajar con niños

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Circular por la ciudad siempre es un riesgo, sobre todo para los niños, que no conocen los peligros. Por ello, es importante enseñarles, desde pequeñitos, que deben respetar un semáforo en rojo y abrocharse el cinturón. Tu servir siempre como ejemplo y algunas explicaciones sencillas servirán para que vaya aprendiendo sus “primeras lecciones” de circulación.


CONSEJOS PRÁCTICOS PARA SU SEGURIDAD

¿A quién no le han explicado algún caso sobre un pequeño que, de repente, se soltó de la mano de mamá y cruzó la calle sin mirar justo cuando venía un auto..? Por suerte, la mayoría de estas historias acaban con un “Gracias a Dios que el conductor le vio venir y frenó, porque si no...”

Sin embargo, este tipo de sustos son más frecuentes de lo que desearíamos y no siempre se deben a un descuido materno. Hay que tener en cuenta que los niños no conocen el peligro y su inexperiencia hace que se expongan continuamente a riesgos. Además , su campo de visión es más reducido y sus reacciones suelen ser más lentas que las de un adulto.

Por ello, es importante enseñarles, desde pequeñitos, como que hay que esperar si el semáforo está en rojo, o mirar siempre a ambos lados antes de cruzar la calle. “¡Pero si sólo es un bebé!”, dirás. Bueno, tal vez sí. Pero aunque no te lo creas, ya puede aprender muchas cosas si tú se las enseñas.

Dale ejemplo

Los niños captan todo lo que ocurre a su alrededor e imitan la conducta de los mayores. Por ello, tu ejemplo y algunas explicaciones sencillas son más que suficientes para que adquiera buenos hábitos.

Lo primero que deben aprender es que la calle es un lugar por el que hay que transitar con cuidado y donde existen una serie de reglas que se deben respetar. Hay que hacerlo de forma divertida, como un juego, y darle un buen ejemplo. Si ve que nosotros siempre nos abrochamos el cinturón cuando nos desplazamos en coche y se lo abrochamos a él y a sus hermanos, y que esperamos a que el semáforo se ponga verde para atravesar la calle, asimilará esa conducta como la correcta y hará lo mismo. Para que lo aprenda es necesario que siempre actuemos correctamente. Sólo los actos que repetimos muchas veces se le quedan grabados en la memoria.

De todas formas, su capacidad para evaluar los posibles peligros, como la velocidad a la que se aproxima un coche o la distancia a la que se encuentra, y reaccionar en situaciones de riesgo es aún limitada y hasta que no cumpla los diez o doce años, somos nosotros los responsables de su seguridad.

Aprender jugando

Cuando vayamos por la calle es importante tenerlos siempre bien sujetos de la mano y darles explicaciones. Puedes planteárselo como un juego, así, además de divertirse, lo memorizará mejor. Por ejemplo: “el semáforo es el rey, y tú tienes que hacer lo que él te ordene: rojo es igual a stop, amarillo indica ¿peligro!, así que hay que estar alerta porque está a punto de cambiar (dura muy poco), y verde significa ¿adelante, puedes cruzar! Todos los miembros de la familia tenemos que “cumplir sus órdenes” y el que se equivoca o no las cumple, pierde”. Otro ejemplo: Si hay un obstáculo en la acera que impide el paso o te obliga a cruzar la calle, aprieta un poco más la mano de tu hijo y haz un poco de teatro, mirando ostensiblemente a los dos lados, mientras le explicas que estás comprobando que no pasen autos. Como éste, puedes inventar otros tantos juegos, para que respeten las señales de tráfico y sean prudentes. De todas formas, para ponerlos en práctica y que el niño se oriente, es importante que escojamos un camino en el que el tráfico no sea muy denso y los autos no circulen a mucha velocidad, ni haya cruces peligrosos, salidas o descargas de camiones.

Sujetos y seguros

Si se desplaza en el coche, lo primero que los niños deben aprender –y aceptar- es que deben utilizar sistemas de protección diseñados de forma específica para ellos, ya que el cinturón de seguridad “que utilizan papá y mamá” es para mayores (sólo pueden usarlo las personas que miden más de 1,50 centímetros).

Los fabricantes de material infantil han creado sillitas y otros sistemas de sujeción adaptados a su tamaño y regulables, que permiten que el bebé se desplace en automóvil cómodo y seguro.

La mayoría de los padres los utilizan cuando su hijo es muy pequeño pero, a partir de los dos, tres o cuatro años, en que el niño tiene movilidad y puede sentarse en el asiento trasero, dejan de hacerlo. Esta actitud es un error, ya que un niño que vaya en el asiento trasero de un coche sin ningún tipo de sujeción no está protegido. Y la prueba es que, en caso de accidente, es el primero en salir despedido del auto contra el parabrisas y hacerse daño, aunque sólo se trate de una pequeña colisión o un frenazo y la velocidad del vehículo sea de 50 km/h.

Un peligro real

El problema es que en Chile los padres están poco concientes de los riesgos. Además, el reglamento general de circulación recién obliga a que los pasajeros menores de 12 años utilicen el cinturón de seguridad cuando viajan en los asientos traseros del coche.

Sin embargo, las estadísticas demuestran que existe peligro real, y que el uso de sillitas portabebés u otros dispositivos de protección infantil está más que justificado cuando nos desplazamos en auto, si no queremos que los niños se expongan a riesgos. Los estudios que confirman este peligro son imparciales, ya que se basan en las leyes físicas.

De hecho, en el resto de los países europeos es obligatorio que los niños utilicen sistemas de seguridad específicos cuando se desplazan en automóvil, que además, deben estar homologados. Este término significa que cumplen todos los requisitos establecidos en los acuerdos internacionales y han sido puestos a prueba en unos laboratorios acreditados. En la etiqueta de los productos homologados debe constar, además del nombre del fabricante, la letra E –que hace referencia a Europa- junto a un número que indica el país donde se ha comprobado su idoneidad y el peso aconsejable del bebé para un uso correcto.

¿Cuál escoger?

A la hora de escoger un sistema u otro, lo que los padres deben tener en cuenta es el peso del niño, más que su edad. Un reglamento de las Naciones Unidas recomienda distintas soluciones, en función de este dato y divide a los niños en cuatro grupos.

Cuado son muy pequeños (0-9 meses), su cabeza es mucho más pesada que el resto del cuerpo y arrastra a éste, de modo que, en caso de frenazo o impacto fuerte, podrían sufrir lesiones cervicales (sus vértebras son débiles). Por ello, se recomienda colocar al niño en dirección contraria a la de la marcha ya que, de este modo, el respaldo del asiento del coche amortigua el efecto del golpe en caso de accidente, y el de su silla-cesta recoge la cabeza y evita la sacudida, de forma que el bebé está protegido por los dos lados. Cuando ya pesan más de 10 kilos, a los 9 ó 10 meses, pueden ir en una sillita en la misma dirección a la marcha, porque su peso está más repartido y el riesgo de lesiones cervicales es menor. Además, así ven el paisaje y están más tranquilos.

Recomendaciones a los padres

* Nunca en brazos. Por muy bien que se encuentre en nuestro regazo y muy fuerte que le sujetemos, en una colisión abriremos involuntariamente los brazos y el bebé saldrá despedido.

* Usar siempre el cinturón de seguridad. Los niños imitan constantemente a los mayores. Por eso, si ven que nosotros utilizamos siempre el cinturón, asimilarán mejor que su uso es imprescindible.

* Evitar riesgos innecesarios. Aunque el trayecto que tengan que recorrer sea muy corto, proteger al niño igual que si saliera de viaje. Nunca hay que correr riesgos.

* Donde caben cuatro NO caben cinco. No salgan nunca con más niños que plazas disponibles.

* Mejor instalarlo en el centro. Si el niño viaja solo en la sillita en el asiento trasero, conviene colocarla en la parte central, que es la más segura en caso de colisión lateral.

* Paradas necesarias. Si el viaje es largo, se recomienda parar cada hora y media o dos horas, unos quince o veinte minutos, tanto para que descanse el conductor como los pequeños viajeros.

* Después de un accidente. Aunque no se aprecie ningún deterioro, conviene revisar todos los dispositivos de seguridad (cierre automático de las puertas y fijaciones, sillitas, cinturones de seguridad) para evitar posibles fallos.

* Cierre de seguridad. Es importante acordarse siempre de cerrar el seguro de las puertas.



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