19 dic. 2012

Malas costumbres en los niños




















Algunas costumbres nos sacan de quicio. ¿Lo hacen a propósito o les ocurre algo?.
Panchito se muerde las uñas, Luisa no para de enrollarse un mechón de su cabello en el dedo, Pedro y Alberto se chupan el pulgar, Federico levanta cien veces al día la comisura izquierda de sus labios. Su padres están irritados y no saben que hacer
¿Por qué se compartan de esta forma?.
"Son manías pasajeras (dicen algunos despreocupados), ya se les pasaran".
"Con un poco de buena voluntad, deberían ser capaces de dejar estos malos hábitos (se enojan otros), pero a veces parece que lo hacen adrede para sacarnos de quicio".
"Son señalas de alarma que tiene que ser tomadas en serio", advierten unos terceros.
¿Quién tiene razón?
Realmente se trata de señales que el niño emite cuando no tiene palabras para comunicar lo que sienten o lo que le preocupa. En los varones y niñas algo mas grande, que ya saben expresarse verbalmente, estas llamadas de atención también pueden aparecer cuando los padres no escuchan o no entienden lo que su hijo intenta comunicarle.
ENTONCES ¿DE QUE DEPENDEN?
Pero no todas las manías o actos repetitivos son motivo de preocupación. Depende de la edad del pequeño, de las circunstancias y de la frecuencia con que aparezca el habito. A veces sencillamente se tratan de gestos que pertenecen a su lenguaje corporal.




Tics nerviosos
Ayudan a liberar tensiones
Esos constantes parpadeos, muecas, carrasperas, chasquidos de legua, crujir de nudillos o levantar de cejas son capaces de poner nervioso a cualquiera. La mayoría de los padres piensan que sus hijos quisieran, poder dominarse. Pero no es tan fácil. Un tic no es una mala costumbre sino un acto compulsivo que probablemente ayuda a los niños a liberar tensiones.
A menudo el síntoma desaparece cuando esta distraído o se encuentra en presencia de otras personas, lo que hace pensar a los padres que su hijo quiere provocarlos a ellos expresamente. No es así: un tic puede reprimirse durante algún tiempo, pero a cambio de rebrotar después con mas fuerza.
Raras veces aparecen los Tics antes de la edad escolar. Su duración es variable, desde un mes hasta mas de una año. Tan inesperadamente como han llegado, desaparecen. Mientras tanto, lo que debemos hacer es:
* No hablar constantemente del tema.
* Si el niño sufre por su tic, conviene consultar con un especialista enviado por su pediatra
* Atención: en el caso de observar varios movimientos incontrolados a la vez que, además, vayan acompañados por sonidos también incontrolados, podría tratarse del síndrome de Tourette, una rara dolencia neurológica.
Se muerde las uñas
Un vicio de larga duración.
El hábito de morderse las uñas no suele aparecer antes de los 3 años y puede prolongarse hasta la edad adulta.Es uno de los comportamientos mas difíciles de interpretar. Por lo general, se asocia con situaciones de ansiedad y estrés, pero también sucede que un niño empieza a morderse las uñas por puro aburrimiento. Cuando, a pesar de eso, juega, estudia, tiene amigos y parece estar contento con su vida, probablemente se trate de una mala costumbre sin un trasfondo serio, y los padres deben esperar a que se le pase solo.
En algunos casos puede ser que no se sienta a gusto en el colegio e incluso le produzca ansiedad tener que concurrir a él todas la mañanas.
Algunos se muerden las uñas ( a veces, hasta hacerse sangrar) por que no se gustan así mismos: en este caso la costumbre podría interpretarse como un acto de autoagresion. Pero también es posible que un niño se muerda las uñas solo ocasionalmente, ante una situación de estrés o de nerviosismo. Desaparecida la tensión, también desaparecerá el habito.
Existen muchos matices y los padres deberían averiguar con tacto cual puede ser el caso de su hijo.
* Hablar a toda hora de la conducta del pequeño y retarlo por no querer dejarlo, posiblemente agrave el problema.
* Untar los dedos con una sustancia que tenga mal sabor, seria una medida útil, ya que con eso solo se combatiría el síntoma pero no su causa. ¡A no ser que el mismo lo solicite¡. En este caso (y solo en este), la medida podría tener éxito.
* En las niñas, hacerse la manicura o pintarse las uñas podría ser un buen aliciente para dejar la costumbre.
* A veces puede ser conveniente solicitar el consejo de un psicólogo.
Chuparse los dedos
Una costumbre que tranquiliza.
En el recién nacido, succionar es un instinto necesario para sobrevivir que se manifiesta también fuera de las tomas de alimento. Por eso, a casi todos los bebes se les da un chupete. A partir de los 6 meses, cuando salen los primeros dientes, el instinto de succionar remite, pero la costumbre del chupete como método para tranquilizarse dura todavía varios años.
Cuando los padres tratan de sacarle el chupete a su hijo, puede ser que este comience a chuparse uno o varios dedos. Otros niños luchan denodadamente por conservar a su amado "tete". La necesidad de succionar aparece sobre todo cuando están cansados o bajo de moral, se han hecho daño o se sienten tristes y, por supuesto, a la hora de dormir
Se estima que una cuarta parte de los niños se chupa el pulgar o reclama el chupete hasta el comienzo de la enseñanza inicial (5 años).
En el niño pequeño, chupar para tranquilizarse puede considerarse como algo positivo, ya que le enseña que no todas sus necesidades requieren la presencia de mama para ser satisfechas. Sin embargo, a partir de los 2 o 3 años el niño debería disponer de otro recursos para vencer un malestar. Puede jugar, pintar, mirar un libro, abrazar al osito de peluche, buscar la compañía de otras personas.
Desafortunadamente, a esta altura, el chupeteo ya se ha convertido en costumbre, y todos sabemos lo difícil que resulta dejar una costumbre largamente arraigada.
Métodos como retarlos, sacarle en chupete a la fuerza o embadurnarle los dedos con una sustancia amarga tienen pésimos resultados. Mejor es probar uno de los siguientes trucos:
* El mismo niño deposita el chupete en un lugar determinado y lo pide solo cuando cree que lo necesita.
* En casos graves, corre peligro la posición de los futuros dientes, conviene hablar con un dentista especializado.
Se hurga la nariz
Casi siempre es inconsciente.
Esta mala costumbre la comparten los niños con muchos adultos, con la diferencia de que antes de los 4 o 5 años los chicos aun no saben que hurgarse la nariz pertenece a unas de las cosas que no se hacen en publico. En verano, las mucosas se vuelven muy secas (también en invierno con la calefacción) y el pequeño siente la necesidad de librarse de los mocos duros. También le puede estar picando la nariz a causa de una alergia.
* Expliquemos a nuestro hijo que es feo meterse los dedos en la nariz y enseñémosle a limpiarse con un pañuelo.
* Podemos comprarle pañuelos de papel de su color favorito y pedirle, cada vez que reincida en la costumbre, que se suene la nariz con uno de ellos.
Movimientos rítmicos
Balanceo en los momentos difíciles.
Algunos bebes y niños pequeños mueven rítmicamente la cabeza de derecha a izquierda, como si se autoacunaran antes de dormir. Es sabido que los movimientos monótonos tienen un efecto sedante. Por eso se mece a los bebes y por eso se duermen casi siempre cuando van en auto. También podemos observar que, en algunos casos, las personas que acaban de recibir una mala noticia balancean su cuerpo en forma rítmica, en un intento inconsciente de asimilar mejor el golpe. Se dice que en los orfanatos donde por falta de personal los niños reciben poca atención, muchos de ellos presentan el síntoma de mover rítmicamente la cabeza.
* Mientras que el bebe se desarrolle bien, sonría, juegue y se muestre sociable, no hay motivo para preocuparse.
* Pero si el habito persiste, el niño es retraído presenta otros comportamientos extraños, los padres deben consultar con un especialista.
* Si el niño tiene menos de 2 años, hay que tratar de tranquilizarlo de otra forma: cantarle o ponerle música suave. Es importante introducir un ritual de buenas noches, que debe transcurrir siempre igual y, por supuesto, demostrarle todo nuestro cariño.
Enrollarse el pelo
Suave sensación de sosiego.
Muchas niñas e incluso mujeres adultas juegan con un mecho de pelo cuando se sienten cohibidas o tímidas. Este gesto, mas común en las niñas por el simple hecho de usar el pelo mas largo que los varones, tranquiliza y da seguridad. Incluso los bebes se sienten atraídos por la suave textura de una cabellera, y muchos de ellos ponen sus deditos en el pelo de mama mientras toman el pecho o la mamadera. En principio, no hay nada nocivo en esta costumbre, a no ser que el varón o la niña empiecen a tirarse de los pelos hasta el punto de sacarse mechones enteros. Este comportamiento autoagresivo puede denotar un problema que requiere la ayuda de un psicoterapeuta.
Si a los padres los pone muy nervioso el habito de su hija de jugar con su cabello, pueden intentar lo siguiente:
* Proponerle que use el pelo mas corto o se haga una colita.
* Comprarle un nuevo gorrito o un sombrero.
Lo mejor de todas las formas, como en los casos anteriores, es no darle demasiada importancia al asunto. Crecer no es fácil y a veces hay que recurrir a algún tipo de tranquilizante para enfrentarse a esta vida tan complicada.


FUENTE:
http://www.pediatraldia.cl/01PBFULL/malascostumbres.htm

1 comentario:

  1. Muy interesante artículo. La salud y adecuado crecimientos de los niños es una prioridad del Sistema Sanitario y por tanto esta especialidad está muy bien valorada y cuenta con mucho futuro dentro de la Sanidad.

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