2 jul. 2013

Problemas de adaptación en la escuela?

Acudir a clases es una de las actividades más disfrutadas por los niños, aunque a algunos les genera angustia, bien sea por dificultades de socialización o excesivo apego a los padres, pero después de un tiempo todos suelen superar esos inconvenientes y se da una adaptación. Sin embargo, después de transcurrido un lapso prudencial, si esa adaptación no se ha dado, los maestros y padres deben empezar a tomar medidas para evitar situaciones que puedan afectar al estudiante por falta de un diagnóstico preciso.

La psicóloga Franca Trezza explica que “hay que buscar ayuda cuando la situación se prolonga de tres a seis meses, o de inmediato cuando el síntoma es aparatoso como terrores nocturnos, se orina o vomita. Los niños manifiestan la depresión de manera muy diferente a los adultos, si se pone insoportable, tremendo, grosero, hay que buscar ayuda porque le está pasando algo”.

La psicóloga plantea que para que el proceso sea exitoso se requiere de un trabajo en equipo entre padres y maestros. “un buen maestro debe saber identificar las debilidades y fortalezas de sus alumnos, conocer a cada niño y esforzarse por ayudarlo a superar sus miedos. Eso debe hacerlo en equipo con la familia. Debe implementar juegos y dinámicas de grupo en el salón para hacer más fácil la integración” explica Trezza.

“El educador debe hacer que el niño disruptivo tenga tareas en el salón que lo mantengan ocupado para evitar que genere problemas, debe convertirlo en un asistente, en el vigilante de la clase”, explica, “el niño superdotado también tiene dificultades de adaptación, siempre termina primero y se aburre rápidamente, hay que hacerle un espacio para esos momentos de ocio para que juegue o se distraiga con música, pero hay que explicárselo al resto de la clase, pues si no, lo van a ver como un privilegiado” agrega la experta.

También el hecho de provenir de una cultura diferente o tener características físicas muy particulares puede hacer que el grupo segregue a algún estudiante, que puede optar por volverse agresivo o retraído y en consecuencia bajar su rendimiento académico. “Es importante incorporar al niño que está solo, insertarlo en grupos pequeños y después en grupos mayores, evitar la discriminación y el irrespeto, el maestro no puede tolerar los sobrenombres ni tampoco promoverlos, es su compromiso como docente. Hay que tener tolerancia, aceptar las diferencias y atender a la diversidad”, señala Trezza.
Para el tercer grado los problemas se ven más adelante, ya empezadas las clases, pues en esta etapa se empiezan a impartir materias más complicadas que el niño encuentra intimidantes como las matemáticas, es también necesaria una estrategia de abordaje positivo para evitar que el niño se sienta receloso.

Para el tercer grado los problemas se ven más adelante, ya empezadas las clases, pues en esta etapa se empiezan a impartir materias más complicadas que el niño encuentra intimidantes como las matemáticas, es también necesaria una estrategia de abordaje positivo para evitar que el niño se sienta receloso.


Durante la primaria existen etapas cruciales que merecen la atención de los padres así como el estar preparados ante lo que se pueda presentar. Trezza explica que en el primer grado el niño se encuentra con un salón totalmente diferente, sin las mesitas y los juguetes que tenía en el preescolar, sino con filas de pupitres, esto puede hacer que al comienzo el niño no quiera ir a la escuela.

En sexto grado son los más grandes y en séptimo se convierten en los más chiquitos, esto les genera un conflicto, además suelen cambiarse de edificio, es una mudanza, llegan nuevos a otra área del colegio o inclusive a otro colegio, es un cambio de esquemas ahora no tienen una sola maestra sino muchos profesores” explica Trezza. “En el tercer año de bachillerato se enfrentan además a una decisión vocacional, deben escoger entre ciencias o humanidades. Esta etapa también está marcada por la apertura a la sexualidad y sus consecuencias, así como el manejo de la amenaza de las drogas”, agrega.

En este momento los padres y profesores deben acompañar más a los alumnos, escucharlos y orientarlos con firmeza pero sin imponerse, respetando su inteligencia y la madurez que han alcanzado para entender los riesgos que afrontan.


Fuente: http://www.consentirse.com/2007/08/gusto-en-el-saln-de-clases-si-la.html


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