16 feb. 2014

21 estrategias para calmar a un bebé que padece de cólicos


Creo que mi bebé tiene cólico, ¿qué puedo hacer?

Si tu bebé tiene menos de 5 meses y llora durante más de tres horas consecutivas, durante tres o más días a la semana, por lo menos por tres semanas, y no hay ninguna explicación médica para su estado de nerviosismo, es probable que se trate de cólico. 


Para más información sobre por qué algunos bebés padecen cólico lee nuestro artículo sobre el tema. 

Para saber qué puedes hacer para ayudar a tu bebé y, al mismo tiempo, mantenerte en tu sano juicio, sigue leyendo. 

21 estrategias para calmar a un bebé que padece de cólicos

Puede llevarte un tiempo descubrir la mejor forma de calmar a tu bebé, porque lo que funciona con un niño no funciona con otro. Pero hay algunas estrategias que te serán útiles. Unas te funcionarán mejor si tu bebé tiene problemas digestivos, y las otras son más efectivas si lo que necesita es relajarse y sentirse seguro. 

Revisa su biberón: Si alimentas a tu bebé con biberones, es importante que te asegures de que éstos no estén contribuyendo a que trague demasiado aire. Cuanto más aire trague mientras se alimenta, más probable es que tenga problemas estomacales. 

El agujero de la mamila (o tetina) no debe ser demasiado pequeño, porque esto podría frustrarle y hacerle tragar con más ansiedad. Tampoco deber ser demasiado grande, porque el líquido podría bajar en cantidades excesivas. 

Algunos biberones están especialmente diseñados para reducir la toma de aire. Unos tienen una forma curvada, mientras que otros tienen unos filtros o forros interiores, que previenen la formación de burbujas de aire en el líquido y hacen que la tetina no se colapse. 

Mantén a tu bebé erguido mientras lo alimentas: Trata de mantener a tu bebé más derechito cuando lo alimentes para que la fórmula o la leche materna bajen más directamente a su pancita. Si está acurrucado o doblado hacia delante, hay más posibilidades de que se cuele algo de aire junto a la leche. 

Elimina las comidas ansiosas: Dale de comer a tu bebé antes de que tenga mucha hambre. Si está llorando a gritos porque está muy hambriento, es más probable que trague aire junto con la leche. Trata de darle de comer en un ambiente tranquilo: baja las luces, pon música relajada y pídele a sus hermanos que no hagan mucho ruido (la esperanza es lo último que se pierde). 

Hazle eructar a menudo: Los eructos eliminan las burbujas de aire que están atrapadas en la pancita de tu bebé. No esperes hasta que haya terminado de comer para sacarle el aire. Trata de hacerlo eructar cuando cambies de pecho si lo estás amamantando, o cada pocos minutos si lo alimentas con biberón. 

Adapta tu dieta si estás amamantando: Si crees que tu bebé puede ser sensible a algo que tú comes y que pasa a tu leche, prueba a eliminar los productos lácteos (leche, queso, yogur) durante un par de semanas, que es el tiempo que tarda la proteína de la leche de vaca en desaparecer de tu leche. 

Si esto no te da resultado, puedes comprobar si las comidas picantes, los productos elaborados con trigo, las frutas secas, fresas, verduras tales como col o repollo, brócoli y coliflor, ajo, cafeína y alcohol tienen algún efecto. Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. 

Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro. Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Este proceso puede llevar algún tiempo, pero si elimina los episodios de llanto prolongado de tu bebé, vale la pena. 

Pregunta si puedes cambiar la fórmula: La leche de fórmula no suele causar cólico, pero si tu bebé lo padece, vale la pena probar con un cambio de marca. Pregúntale a tu doctor si puedes usar una fórmula que no contenga la proteína presente en la leche de vaca. 

Prepara un remedio natural: Los padres han tratado el cólico de sus bebés durante generaciones con remedios naturales como tés de hierbas suaves (especialmente, hinojo, eneldo, anís, menta, y manzanilla). Tienes que tener mucho cuidado con las dosis, así que consulta primero con un herborista de confianza y habla siempre con el doctor de tu bebé. Algunas mamás que amamantan aseguran que cuando ellas beben estos tés, su bebé se mejora. 

Prueba un medicamento de venta sin receta: Muchos padres han tenido suerte dando a sus bebés gripe water (que es una agua medicinal preparada con hierbas y bicarbonato). O quizás quieras probar gotas contra los gases, si es que los gases son lo que están molestando a tu bebé. 

Asegúrate de comprar gotas específicamente preparadas para bebés y, como hay que hacer siempre, habla con tu doctor antes de usar cualquiera de estas dos cosas. 

Dale un masaje a tu bebé: Un masaje suave en la pancita puede ayudar a que salga el gas o, por lo menos, puede hacer que el estómago de su bebé y su estado de ánimo mejoren. También puedes poner a tu bebé boca abajo sobre tus rodillas y frotarle la espalda. A veces esto ayuda a relajar la presión excesiva que siente en el estómago. 

Aprende cómo darle un masaje a tu bebé. 

Usa una bolsa con agua tibia: A algunos bebés les gusta la sensación de una bolsa de agua tibia sobre el estómago. Llena una de esas bolsas especiales de agua caliente con agua tibia y envuélvela en una toalla. Ponla sobre tu estómago y echa a tu bebé encima tuyo. Ten mucho cuidado de que el agua no esté demasiado caliente. Lo que a ti te parece tibio puede ser demasiado caliente para la sensible piel de un bebé. 

Haz ruido: A los bebés les gustan los sonidos que les recuerdan el rítmico latido de tu corazón y los ruidos que oían en tu vientre. A lo mejor tu bebé se siente mejor si pones su sillita cerca de la secadora en funcionamiento o si lo metes en una mochila frontal mientras tú pasas la aspiradora. O quizás se calme si enciendes el extractor de aire de la cocina. 

Haz música: Cántale a tu bebé o pon un disco de canciones de cuna o de música suave. Incluso puedes encontrar discos que reproducen los relajantes sonidos de un útero materno. ¡Por otra parte, algunos padres dicen que sus bebés prefieren el rock! 

Muévelo: A los bebés les tranquiliza moverse suavemente, así que usa una mecedora, un columpio de bebé o un asiento vibrador. También le puede gustar pasear por la casa metido en una mochila frontal o una cangurera. Posiblemente prefiera estar bastante alto, cerca de tu pecho y del latido de tu corazón. Da suaves rebotes arriba y abajo en esta posición, mientras mantienes a tu bebé bien agarrado. 

El movimiento clásico de la bicicleta: Acuesta a tu bebé de espaldas, levanta sus piernitas y haz suavemente el movimiento clásico de la bicicleta (agarra sus tobillos y haz "pedalear" sus piernitas haciendo movimientos circulares). Trata de hacer este ejercicio varias veces al día. Una buena oportunidad para hacerlo es mientras le cambias el pañal. A algunos bebés esto les ayuda a aliviar los gases y dolores de estómago. 

Pasea en auto: Muchos padres cuentan que un paseo en auto, con su movimiento, ruido y vibración, es santo remedio para el cólico. Pon a tu bebé en su asiento del auto y sal a manejar para ver si el paseo alivia tu bebé. 

Prueba a cambiar de ambiente: Si estás adentro, sal a dar un paseo, ya sea con tu bebé en la carreola (cochecito), la cangurera o una mochila frontal. Ver, oler y oír cosas nuevas puede distraer a tu bebé y quizás se quede dormido. Por otro lado, si has estado toda la mañana afuera con tu bebé, quizás necesita un rato tranquilo en casa. 

¡Silencio!: Aunque a algunos bebés les reconforta el movimiento, el ruido y la actividad, otros necesitan menos estímulos y responden mejor al silencio, la quietud y la oscuridad. 

Envuélvelo: Piensa en lo apretadito que estaba tu bebé en el útero antes de nacer, y te harás a la idea de lo grande que el mundo puede parecerle ahora. Envolver a un bebé apretadito en una cobija (manta) ligera o una sábana, puede hacerle sentir más seguro. Si no se concentra cuando come, también puedes tratar de envolverlo. O bien, justo antes de que empiece su periodo habitual de cólico y llantos, o antes de ponerlo a dormir. 

No solamente puede ayudarlo a dormirse, sino también a permanecer dormido. Algunos investigadores han descubierto que los bebés que están envueltos duermen más profundamente que los que no lo están. Esto es porque como los bebés se estremecen y menean durante el sueño, sus propios movimientos pueden despertarlos. 

Es fácil aprender a envolver a un bebé, pero si no te sale, puedes invertir en una mantita especial que ya viene lista para hacerlo. 

Aromatiza el ambiente: Algunos bebés responden bien a los olores. La aromaterapia cuenta con fómulas específicas de aceites esenciales para una variedad de problemas y condiciones, desde dolores de cabeza hasta cansancio, ansiedad y miedo. 

Puedes probar un aroma desarrollado para calmar los nervios (algunos se han creado específicamente para bebés). Un baño perfumado con lavanda o rociar la habitación con un aspersor de manzanilla puede ayudar también (si no a tu bebé, al menos a ti). 

Baña a tu bebé: Un baño tibio durante un episodio de cólico puede distraerlo y relajarlo. A algunos bebés les encanta que los sostengan bajo la ducha, con un chorro suave cayendo sobre su espalda. A tu bebé le puede tranquilizar el golpear rítmico del agua, además del sonido. 

Ofrécele un chupón: Cualquier cosa que calme a tu bebé vale la pena. Para algunos bebés, succionar es el relajante ideal. Ofrécele un chupón (o chupete), incluso si bajo otras circunstancias no lo harías. O anima a tu bebé a chuparse el dedo llevándoselo suavemente a la boca. 

Mantén una rutina: Es importante alimentar a tu bebé siempre que tiene hambre, pero aparte de esto, una rutina fija puede ser muy reconfortante para él: mantén los baños, paseos y siestas a horas regulares. Tu bebé no está pendiente del reloj, claro está, pero nota el ritmo de sus días. 

Cómo mantenerte en tu sano juicio

Un bebé inconsolable es un reto duro para cualquier padre. Si te dan ganas de llorar a ti también, adelante hazlo. Y recuerda: 

No es culpa tuya: Cuando tu bebé se resista a tus intentos por consolarlo o parezca enojado contigo, recuerda que es demasiado pequeño para entender el concepto de culpa. Y aunque puedes hacer muchas cosas para tratar de calmarlo, el hecho de que tenga cólico no tiene nada que ver con tus habilidades como madre. 

No lo puedes hacer sola: Comparte el cuidado del bebé con tu pareja. Pídele a un familiar o a un amigo que te sustituya de vez en cuando, para que tú puedas dar un paseo tranquilo o refrescarte con una ducha. 

Si notas que te estás enojando o estás resentida con tu bebé, respira hondo y mételo en su cuna. Después llama a un familiar o amigo para que venga a cuidarlo un rato mientras tú te calmas. 

Si no puedes llamar a nadie para que venga a ayudarte, contacta una línea de ayuda de padres local. La gente que contesta estas llamadas tiene mucha experiencia y sabrá cómo ayudarte. 

Estás ayudando a tu bebé, aunque siga llorando: Quizás no puedas conseguir que tu bebé deje de llorar. De hecho, puede ser que lo que necesite justamente sea llorar, y lo mejor que puedes hacer es respetarlo y aceptarlo. Continúa cargándolo, meciéndolo y mostrándole tu amor, y déjalo que llore con la tranquilidad y la seguridad de saber que es muy querido. 


Fuente: babycenter

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