3 feb. 2014

Volver al trabajo y dejar al bebé


Después de tener a su bebé, algunas mamás esperan con ganas el momento de volver al trabajo, mientras que otras viven el fin de su licencia como una pesadilla de la que quieren despertar pronto. ¿Es normal sentir esto? ¿Cómo saber lo que se quiere realmente? ¿Cómo organizarse para volver al trabajo?

Para algunas, una gran tentación… Salir corriendo, aparecer en el trabajo bañadas, vestidas, sin pantuflas, sin el pijama y con perfume de mujer…

Pensar en nuestro exigente, y nunca conforme jefe, o en aquella colega que suele adueñarse de nuestras ideas, nos resulta una grata compañía, comparado con la hermosa pero solitaria tarea de los primeros meses del bebé. Parece una promesa de esparcimiento, una vuelta a la racionalidad de nuestros pensamientos; más que un trabajo, una vacación. Parece una licencia de la licencia.
Sin embargo, para muchas mujeres, o incluso para aquellas que por momentos piensan que el trabajo es un salvavidas, la vuelta se aparece como una pesadilla ya que a veces la maternidad suele despertar sentimientos que siempre estuvieron dormidos y escondidos.
 
Así, pese al esfuerzo y al empeño que significa criar un bebé, se esté en pareja o no, hay mujeres que descubren nuevas capacidades, o en perspectiva, revisan su relación con el empleo que tenían, la labor que realizaban, y no se imaginan volviendo al trabajar. Al contrario, les parece una pesadilla. Si este es tu caso, lo mejor es aprovechar esa oleada interior de dudas y replanteos, tomarse un tiempo y decidir realmente lo mejor para cada uno, ya que seguramente será lo mejor para todos.
Por otra parte, la maternidad se puede compatibilizar con el trabajo; de no ser así, ninguna de las millones de mujeres que trabajan tendrían hijos. Lo importante es organizarse con tiempo y contar con alguna valiosa ayuda, previa elección cuidadosa.
Para que los sentimientos de culpa no aparezcan inmediatamente, es importante preguntarse acerca de los verdaderos motivos que impulsan la vuelta al trabajo: ¿es por necesidad?; ¿es para no perder ese lugar que tanto costó conseguir?; ¿es para no defraudar a otros?
Para saber qué es realmente lo que cada mamá quiere es necesario imaginar cómo será estar lejos de su hijo; también imaginarse lejos del trabajo habitual, o imaginarse trabajando y criando al bebé, es decir, tratando de hacer bien ambas cosas.

Es hora de jugar, probar y visualizar los posibles escenarios: imaginarse alejándose del bebé paulatinamente, y observando qué dice tu cuerpo y tu alma. También conviene darse una vuelta por el trabajo a ver qué sentimientos aparecen. Es importante darle relevancia a todas las emociones que aparezcan sin minimizarlas. Por el contrario, que se maximicen, porque en definitiva tendrás que atravesar esta nueva etapa junto con tu bebé, que se verá confinado a extrañarte, a esperarte, a aprender a vivir sin tu presencia muchas horas al día.
Todo esto es posible si está sustentado por una buena coherencia en la decisión, por argumentos sólidos. Así evitarás confrontaciones, explicaciones arduas y peleas, ya que seguramente todos opinarán... madre, padre, suegra, hermanos, amigos… Puedes escuchar, pero quedándose con aquello que se acomoda a lo que cada una necesita, y sin desgastarse dando explicaciones.

Luego de la tremenda experiencia de ser madre, es esperable estar confundida cuando se avecina una etapa de transición y de cambios. Esta etapa es un trampolín para reorientar esta vida nueva de una manera diferente. Volver a hacer lo mismo y a ser la misma ya no será posible.

Ahora son circunstancias nuevas que generan nuevas conciencias, nuevas necesidades y nuevos sentimientos.
Es hora de aprovecharlas.

Organizarse para volver al trabajo


Para las mamás que trabajan por su cuenta, la vuelta al trabajo puede resultar poco compleja ya que tienen la posibilidad de manejar sus horarios. Esto les da la posibilidad de mantener aquellas actividades que realizan, como hacer natación con el bebé, o seguir su clase de gimnasia, o continuar con el grupo de crianza.
 
Esto permite seguir viviendo el posparto de una manera natural, y acorde con las necesidades de cada mamá.
En el caso de las mujeres que trabajan en relación de dependencia donde los horarios son más estrictos y menos flexibles, es necesario tener en cuenta muchas cosas para estar bien organizadas, como la elección de las personas que cuidarán del bebé, por ejemplo, si ambas abuelas participarán del cuidado, o la cuidadosa elección del jardín maternal.
Si el bebé toma el pecho, se puede continuar con la lactancia y trabajar. Hay muchas maneras de hacerlo y, si se necesita ayuda adicional, expertas en lactancia podrán orientar a la mamá.

Además, existen especialistas en el plano de la psicoterapia que acompañan a madres y padres, a los que se les puede consultar, si la decisión de volver al trabajo se torna difícil.
Son muchas las posibilidades que existen para hacer las cosas lo mejor posible. Sería ideal tomar la situación como un paisaje que observamos mientras lo transitamos, en el que podemos elegir dónde ponernos, cómo caminarlo y que sea realmente lo más parecido a lo que nos dicte el corazón.
Lic. Adriana Penerini, Psicóloga y especialista en maternidad, paternidad y crianza. Directora de Bebé a bordo, centro de actividades para el embarazo, el posparto y la crianza. Autora del libro La aventura de ser mamá.
Fuente: planetamama

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