16 abr. 2014

Cómo lograr que tu hijo de 1 a 3 años coma más alimentos saludables




Comer bien le da a tu pequeño la energía que necesita para crecer y aprender. Y le ayudará a mantenerse sano, a mantener un peso saludable y establecer hábitos alimenticios sanos para toda su vida. Estas son algunas formas de hacer que los alimentos nutritivos sean lo que tu hijo prefiera comer: 



Involucra a tu hijo

Una forma excelente de lograr que a tu hijito le guste comer bien es involucrarlo en las decisiones alimenticias de la familia. Es demasiado pequeño para ayudarte a desarrollar menús, por supuesto, pero probablemente le encantaría ir al supermercado contigo. 

En cuanto sea lo suficientemente grande para poder hacerlo, pídele que detenga la lista de lo que vas a comprar en el supermercado y deja que tome algunas decisiones, como ¿duraznos o mangos? ¿calabazas o zanahorias? ¿galletas de jengibre o de higo? 

Desarrolla el hábito de escoger una nueva fruta o verdura para probar cada semana, teniendo presente que tal vez sea necesario que la sirvas varias veces antes de que tu hijo se la coma. 

Haz que la hora de las comidas y los refrigerios sea divertida

Pídele a tu nene que te ayude a ponerle los ingredientes a la pizza o el queso rallado a algún otro platillo. Coloca palitos de zanahoria, tomatitos pequeños y rebanadas de pimiento en su plato de manera que formen una cara. Haz panqueques en la forma de sus iniciales y corta el pan tostado en forma de corazón. Ofrécele yogur para que remoje en él galletitas o rebanadas de fruta, y asegúrate de que tenga un mantelito, platos y cubiertos atractivos, de colores alegres. 

Vayan al lugar de origen

Lleva a tu pequeño a un huerto, a una granja donde cultiven moras o a una fábrica de queso o leche para que vea de dónde viene la comida que pones en su plato. A esta edad - entre el año y los 3 años - tal vez no comprenda totalmente el concepto, pero la experiencia podría inspirarlo a probar algo en lo que de otra forma no estaría interesado. 

Sé exigente respecto a los jugos

Los jugos de frutas cuentan como parte de la ingestión diaria de frutas de tu hijo, pero ten cuidado respecto a qué clase y qué cantidad de jugos le ofreces. Sírvele solamente jugo que sea 100% jugo de frutas o de frutas y verduras combinadas (estos están llenos de nutrientes y contienen menos azúcar natural que muchos jugos de frutas).¡A algunos niños incluso les gustan los jugos de verduras solas! 

Si tu nene de 1 a 3 años se niega a tomar leche, busca jugos enriquecidos con calcio y vitamina D, pero no le des "bebidas" con sabor a frutas, porque podrían contener tan poco como un 10% de jugo y una gran cantidad de sabores artificiales y edulcorantes. 

Ten presente que incluso los jugos de frutas más saludables pueden convertirse fácilmente en "demasiado de algo bueno". El jugo puede contribuir a la obesidad infantil y a la nutrición deficiente, porque un niño que bebe mucho jugo obtiene calorías adicionales y, sin embargo, no le aporta todos los nutrientes que necesita de la fruta. También puede ocasionarle caries dentales, sobre todo si tu hijo carga consigo un biberón (mamila) o una tacita con tapa y lo bebe constantemente. 

Así que no le des a tu hijo más de 4 a 6 onzas (de 120 a 180 mililitros) de jugo al día y dale fruta fresca para que obtenga el resto de los nutrientes que necesita. Cuando tenga sed, dale agua. 

Licuados y panecillos

Los licuados son una forma fácil de incluir fruta y otros alimentos nutritivos en la dieta de tu hijo. Sólo necesitas una licuadora y unos cuantos ingredientes, como fruta fresca, fruta congelada tal como fresas (frutillas) o bananas (hay que pelarlas antes de congelarlas), o incluso piña o duraznos enlatados, sin el almíbar. 

También es bueno incluir tofu o la clara de un huevo duro, ya que añaden proteínas sin cambiar el sabor ni la textura - y un poco de semilla de lino o linaza molida para agregar más fibra y aceites omega 3. Ponlos en la licuadora con jugos de frutas o añade leche, yogur o yogur congelado para hacer la bebida más cremosa y agregar calcio. 

Los panecillos de salvado y de trigo integral son buenas fuentes de granos y fibra, y también pueden ser un vehículo para frutas y verduras. Hornéalos o cómpralos ya hechos con bananas (plátanos), moras azules, zanahorias, piña o calabacitas. 

Enriquece, pero no engañes

Podrías tratar de incorporar alimentos saludables en platillos que sabes que le gustan a tu pequeño, pero no se lo ocultes (aunque ahora no se de cuenta, podría sentirse traicionado cuando se entere más adelante). 
Dile que hoy le vas a dar espirales de pasta especiales - revueltas con espinacas o con brócoli y queso encima. Es mejor decírselo abiertamente y animarlo a que tenga un enfoque audaz respecto a la comida desde el principio. 

Haz que cuente

Sé consciente de las necesidades de nutrición de tu hijo, pero no te preocupes - no es difícil cumplir con los requerimientos diarios de un niño pequeño. Aquí tienes algunas formas de proporcionarle buena nutrición: 

Una cucharada de mantequilla de maní (mantequilla de cacahuate) untada formando una capa delgada (para que no haya peligro de que el niño se ahogue) en una rebanada de pan de trigo integral, con media taza de leche entera, proporcionarán a tu hijo de 1 a 3 años el 82 por ciento de la dosis diaria necesaria de proteínas, aproximadamente una tercera parte del calcio, casi todo el magnesio y como la mitad de lo que necesita de zinc en un día. También constituye un tercio de la dosis diaria recomendada de granos para un niño de esa edad. 

Y una banana (plátano) y media taza de fresas (frutillas) cumplen con la cantidad de fruta que se sugiere que coma cada día. 

Da un buen ejemplo

Al considerar todas las formas en las que puedes hacer que tu hijo coma bien, recuerda enseñarle con tu ejemplo. Si tu hijo te ve comiendo montones de comida chatarra o dejar de comer, no puedes esperar que coma adecuadamente. Haz un esfuerzo por comer granos enteros, frutas y verduras, y tanto tú como tu hijo se beneficiarán. 

Sé alegre

Olvida los pleitos por la comida. Deja que tu hijo decida cuánto quiere comer. Y no uses un caramelo o un postre para sobornarlo ni se lo quites como castigo. 

Trata de hacer que las comidas juntos - en la mesa, no frente a la televisión - sean tan agradables como sea posible, para que tu pequeño establezca una relación buena y saludable con la comida. 

Fuente: babycenter

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