22 abr. 2014

Mi hija grita cuando la dejo en la guardería. ¿Qué debo hacer?



Hazte una serie de preguntas: ¿Cómo actúa tu niña una vez que finalmente te separas de ella y te vas a trabajar? ¿Es ésta una de las numerosas situaciones en que una mamá se siente deprimida la mitad del día y su niña sólo durante media hora, o ella continúa triste y distraída mucho después de que te hayas ido? La pregunta más importante es: ¿Te gusta la guardería y tu nuevo plan de trabajo? 


Básicamente, si tú estás contenta con la guardería y crees que el equilibrio entre tu dedicación al trabajo y a tu hogar es adecuado, tu niña probablemente se adaptará rápido. Sin embargo, si no estás segura de que la calidad de su cuidado sea muy buena o de si te has embarcado en un estilo de vida llevadero, tu niña probablemente también se sentirá insegura ¡y quizás tiene razones para estarlo! 

Dependiendo de las respuestas a esas preguntas, hay algunas medidas que podrías tomar para que el proceso de dejarla cada mañana sea más fácil para tu niña y para ti. Lo primero es hacerte una idea más precisa de cómo es su día lejos de ti. Dejarla en la mañana y recogerla horas más tarde no te da una buena idea de lo que ella hace cuando no estás allí. Necesitas verla en momentos del día diferentes e inesperados sin que ella te vea a ti. 

Algunas guarderías tienen instaladas cámaras de video para que los padres puedan verla desde afuera (¡unas pocas hasta tienen conexión de internet que te permiten verla desde tu oficina!). La mayoría tienen una ventana o una puerta semi abierta desde la que los padres pueden observar el espacio sin entrometerse en él. Si no lo tienen, quizás tengas que asomarte a la habitación y echar una miradita. 

Luego, habla con los encargados de la guardería (así como con tu jefe) y, con su cooperación, empieza el proceso de adaptar a tu niña a la guardería nuevamente. Esta vez, sin embargo, hazlo mucho más de forma mucho más gradual. En el transcurso de una semana, quédate allí con ella un día entero, no dejándola para nada. Al día siguiente, quédate hasta que ella se sienta razonablemente cómoda, y luego sal una media hora más o menos (ve a recoger algunas cosas para la cena o a tomar un café, por ejemplo). Al día siguiente, déjala sola durante un par de horas. Durante los últimos dos días de la semana, pasa la mitad del día con ella, y luego la dejas el otro medio día. 

Mientras estés en su guardería, haz un esfuerzo para mostrarle a tu niña que tú y su encargada se llevan bien, que tú confías en ella, y que la encargada siempre sabe dónde estás. Además, usa tu nuevo conocimiento del lugar para hacer la casa y la guardería más similares: cada libro o juguete duplicado ayudará a tu niña a sentirse más cómoda cuando esté fuera de casa. 

Finalmente, considera que la tensión de verte salir podría ser responsable de una buena parte de la tristeza de tu pequeña. El camino más fácil para superarlo es arreglar que su papá o una amiga cercana la lleven a la guardería. De este modo, ella te deja donde a ella le gusta pensar que estás: segura en tu hogar. 

Fuente: babycenter

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