23 jul. 2014

Castigos: lo que no hay que hacer


Los castigos son un medio para conseguir educar a los niños. Pero no todo vale a la hora de castigar. Te decimos qué debes evitar si no quieres que el castigo sea contraproducente.
Te damos las claves para que sepas qué no debéis hacer a la hora de poner en marcha un castigo

No le neguéis la comida. La comida está relacionada con el instinto de supervivencia: su falta crea en el niño ansiedad y hostilidad. Si queréis tomar tomar una medida que esté relacionada con su actitud en la mesa, podéis decidir que coma solo, o quitarle algo superfluo, como el postre. 

- No le quitéis el cariño. Transmitir al niño el mensaje: "Si te portas así, ya no te querré" o, de manera más sutil, seguir regañándole induce una inseguridad que persiste a largo plazo y que penetra a fondo en la psique del niño. 

No estéis de morros. La medida se tiene que comunicar en el momento . Luego, es importante transmitir al niño que le seguís queriendo. 

No hagáis chantajes afectivos. Hay que evitar todas las fórmulas que inducen sentimientos de culpa, del tipo: "Así haces sufrir a mamá" o "Si me quisieras..."

El niño no tiene que sentirse inadecuado o malo. Es importante que, aunque le regañéis, no le rechazáis a sino sólo su comportamiento, porque ofende y genera una reacción negativa. Por lo tanto, intentad evitar que el niño responda con una reacción defensiva, que anularía todos los esfuerzos para convencerle.


fuente: mibebeyyo

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