21 feb. 2017

Beneficios de la Lactancia Materna


Los beneficios: para la salud de la madre o el bebé, así como sus beneficios en el ámbito familiar, económico o social, se usan a menudo como argumento para la promoción de la lactancia materna. La mayoría son de dominio público, pero se puede encontrar...

fácilmente información más extensa en numerosas publicaciones asesoradas por profesionales así como en informes científicos y políticos.

Con todo, organizaciones y organismos como la Comisión Europea (Dirección General de Salud Pública y Evaluación de Riesgos), el Instituto de Salud Infantil IRCCS Burlo Garofolo (Trieste, Italia), la Unidad de Investigación para Servicios Sanitarios y Salud Internacional (Centro colaborador de la OMS para la Salud Materno infantil) y el Karolinska Institutet (Departamento de Ciencias Biológicas de la Unidad Novumbe Nutrición Preventiva, Huddinge, Suecia) alertan sobre la conveniencia de basar la información sobre lactancia materna en la difusión de sus beneficios, por entender que:

La lactancia materna es la forma natural y propia de la especie humana para la alimentación de lactantes y niños pequeños, lo cual no es preciso demostrar con pruebas científicas. "La lactancia materna exclusiva es el modelo que sirve de referencia para valorar los métodos alternativos de alimentación en relación con el crecimiento, la salud, el desarrollo y el resto de efectos a corto y largo plazo”. Por lo tanto corresponde a aquellos que proponen estas alternativas la obligación de aportar pruebas científicas que demuestren su superioridad o igualdad respecto a la lactancia materna.

Cuándo dejar el pecho: Una decisión de la madre y su bebé
Tu hijo y tú sois los que debéis poneros de acuerdo sobre cuándo poner fin a la lactancia. Solo así, ambos podréis vivir el destete como un proceso natural y sin problemas.
En ocasiones, es el bebé quien toma la iniciativa… pero, en muchas otras, será la madre la que tendrá que fijar un día para iniciar el final de una etapa, la lactancia, que tantos beneficios ha aportado a ambos. De ahí, que encontrar ese día en el calendario pueda resultar a veces complicado. Quien ha amamantado sabe que dar el pecho es algo más que proporcionar alimento. Es el vínculo afectivo y esa forma especial de relacionarse con el bebé lo que más pesa en la despedida.

Hasta cuándo darle de mamar
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusiva hasta los 6 meses de vida del bebé y, junto con la alimentación complementaria, hasta los 2 años. Por tanto, lo primero que has de tener claro es que el hecho de comenzar a diversificar la dieta a partir del medio año, no significa tener que poner fin a la lactancia, sino simplemente, empezar a compaginarla con los nuevos alimentos. Sin embargo, según las estadísticas, en nuestro medio menos del 30 por ciento de las madres consigue dar el pecho más allá del sexto mes. Errores en la técnica, introducción injustificada de biberones, interpretación incorrecta de comportamientos del bebé o desconocimiento de los métodos de extracción y almacenamiento de la leche están entre los problemas más frecuentes que provocan un destete precoz y, generalmente, indeseado por parte de la madre.

Y es que está comprobado que si dejáramos que el destete llegara de forma natural, no lo haría, generalmente, hasta pasado el año de vida. En este sentido, un estudio llevado a cabo por la OMS recogió datos de 1.743 niños de 6 países –Brasil, Ghana, India, Noruega, Oman y EE UU–, correspondientes a familias dispuestas a prolongar al máximo la lactancia y que recibieron apoyo profesional para solucionar cualquier dificultad que se presentara. El final del destete se produjo de forma mayoritaria entre los 12 y 24 meses en todos los países menos en Brasil. La investigación no registró los motivos que llevaron a interrumpir la lactancia, pero los coordinadores del proyecto comentaron de forma oficiosa que, en muchos casos, la interrupción fue decisión de los niños.
Destete lento y gradual

Así debería ser siempre el destete. Un final brusco, además de provocarte molestias físicas –la retención de leche resulta inevitable en esos casos– puede suponer sentimientos de tristeza y frustración para ti, y de abandono e inseguridad para él. Por tanto, si eres tú la que ha llegado a la conclusión de que es hora de poner fin a la lactancia, planéalo con tiempo y calma. Ve eliminando tomas –una cada semana, por ejemplo–, comenzando por las centrales del día que, además, si ya ha cumplido los 6 meses, podrás sustituir por purés o papillas, y deja para el final las que notes que más “necesita” –la de la noche suele actuar de relajante–.

Pero si es tu hijo el que ha decidido abandonar la lactancia, seguramente te sorprenda su forma de hacerlo. Llegará un día en que al ponerle al pecho, vuelva la cabeza e, incluso, si le insistes, comience a llorar y a dar manotazos al pecho. No tendrás más remedio que aceptar su decisión. Pero, eso sí, antes asegúrate de que no se trata de una simple “huelga” de lactancia pasajera –periodos en los que el lactante muestra poco interés por el pecho y que se relacionan con el retorno de la menstruación en la madre, cambios en el sabor de la leche, salida de los dientes…, y que pueden superarse insistiendo en ofrecer el pecho y haciéndolo en ambientes más relajados.
Lactancia, destete y vuelta al trabajo

La reincorporación a tu puesto laboral no tiene por qué ser sinónimo de destete. Sin embargo, no son pocas las madres que inician el fin de la lactancia, incluso, semanas antes de volver a su trabajo para asegurarse de que su hijo acepta bien el cambio al biberón. Si este es tu caso, tranquila, tan solo te hará falta un poco de organización… y un buen extractor de leche. Durante las semanas previas a tu incorporación, puedes ir sacándote leche y congelándola en envases independientes, y así ir haciéndote con una buena “despensa”. Ten en cuenta que dependiendo de tu jornada laboral, tendrás que sustituir una o dos tomas. Por otra parte, y dado que estarás varias horas sin vaciar el pecho, notarás cierta retención en las mamas. Por este motivo y porque un vaciado frecuente del pecho es garantía de una adecuada producción láctea, tendrás que hacer un parón en la oficina y sacarte la leche –con un buen extractor, no tardarás más de 5-10 minutos–. Llévate, además, una neverita portátil para poder transportarla sin que se deteriore. Y por supuesto, podrás continuar con el resto de las tomas sin problemas.

El tabaquismo en la lactancia materna
La exposición pasiva de los niños al humo del tabaco se asocia con un mayor riesgo de enfermedades de las vías respiratorias inferiores,otitis media, asmay síndrome de muerte súbita del lactante. El tabaquismo de la madre se asocia también a una menor duración de la lactancia materna, pero probablemente ello no se debe a un efecto fisiológico directo del tabaco sobre la lactancia, sino a factores psicosociales (dar el pecho y no fumar son dos conductas saludables y pueden asociarse en la misma persona, y por otra parte la madre que fuma puede creer erróneamente que no debe amamantar).
La lactancia artificial potencia los efectos nocivos del tabaquismo, aumentando las infecciones respiratorias, los ingresos hospitalarios y el riesgo de desarrollar asma, por lo que es muy recomendable que aquellas madres que no pueden dejar de fumar den el pecho el mayor tiempo posible y no fumen dentro de la casa.

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