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Medicamentos

Ambos medicamentos pueden ser usados combinadamente, dependiendo de los requerimientos del caso. Aquellos casos donde el dolor es agudo y la inflamación es severa la administración de estos medicamentos puede ser de la siguiente manera: 1 gr. de Acetaminofén cada 4 horas con una tableta de 400 o 600 mg. de ibuprofeno cada 6 horas durante los 2-3 primeros días.
En endodoncia cuando lo que se busca es el control del dolor, lo recomendado es utilizar acetaminofén como analgésico de primera elección. La inflamación por ser un mecanismo de respuesta fisiológico del organismo ante a la agresión idealmente no debe ser intervenida; por eso el uso de Ibuprofeno está recomendado en casos de inflamación severa, ya que la inflamación es necesaria para que se produzca la reparación del tejido afectado.

Información mas detallada de cada uno de estos farmacos se describe a continuación:
ACETAMINOFEN
El acetaminofén es uno de los medicamentos usados con más frecuencia para el control del dolor y la fiebre. Adquiriendo gran importancia en el área odontológica debido a su valor terapéutico en el manejo del dolor de intensidad leve a moderada. El interés clínico del acetaminofén no solo se debe a su excelente actividad analgésica, sino también al favorable balance riesgo-beneficio que con este medicamento se puede establecer, si se le compara con la aspirina por lo que su uso es recomendable en aquellos pacientes que presentan reacciones adversas a la aspirina. En especial en aquellos casos de ulceras pépticas, hemofilia, anticoagulantes, asma bronquial y embarazo a término.
Indicaciones
Tratamiento del dolor ligero/moderado o fiebre (cefaleas, mialgias dolor de espalda, dolor dental, dismenorrea, molestias asociadas a los resfriados o gripe, y otras).
Contraindicaciones y Precauciones
Pacientes alcohólicos, con hepatitis viral u otras enfermedades hepáticas tienen mayor riesgo de desarrollar hepatotoxicidad al medicamento, debido a que la conjugación del fármaco puede ser reducida. La depleción de las reservas de glutation hepático limita la capacidad del hígado para conjugar el aceteminofén, predisponiendo al paciente a nuevas lesiones hepáticas. Por lo tanto, en los pacientes con enfermedad hepática estable, se recomienda la administración de las dosis mínimas durante un máximo de 5 días. Los pacientes no deben automedicarse con acetaminofén, si consumen más de tres bebidas alcohólicas al día. Se debe sospechar una toxicidad por este medicamento en pacientes alcohólicos con niveles de aminotransferasa superiores a 1000 U/L, debiéndose entonces monitorizar los niveles del fármaco en sangre. La administración prolongada debe ser evitada en pacientes con enfermedad renal crónica, debido a que son varios los estudios que han puesto de manifiesto el riesgo que existe ha desarrollar necrosis papilar, falla renal, o enfermedad renal terminal. Igualmente puede ser peligroso su uso cuando se administra para tratamiento de fiebre persistente en niños con malnutrición. Los pacientes con deficiencia de las G6PD (glucosa-6-fosfato deshidrogenasa) tienen un mayor riesgo de producir hemólisis con este medicamento. Igualmente el acetaminofén debe ser utilizado con precaución en los pacientes con asma, que muestren sensibilidad a los salicilatos, por haberse detectado broncoespasmos moderados y reversibles cuando se administraron dosis de 1.000 y 1.500 mg. Por lo que estas dosis deben evitarse cuando se trata a estos pacientes. Los síntomas de infección aguda (dolor, fiebre, etc.) pueden ser enmascarados durante un tratamiento con acetaminofén en pacientes inmunosuprimidos. De manera que estos no deben automedicarse durante más de cinco días en el caso de los niños y durante más de diez días en los adultos. El acetaminofén puede interferir con los sistemas de detección de glucosa reduciendo en 120% los valores promedios de la misma. Se clasifica el acetamonifén en la categoría B de riesgo en el embarazo, para cualquiera de los tres trimestres. Aunque no existen datos que asocien este fármaco con efectos teratogénicos, tampoco se han realizado estudios controlados que demuestren que dicha asociación no existe. Aunque se han documentado casos aislados de asociación entre el uso del mismo durante el embarazo resultando en infantes con un menor peso y talla al nacer. A pesar de esto la FDA considera el acetaminofén, como el fármaco de elección durante el embarazo, siempre y cuando su utilización sea estrictamente necesaria.

IBUPROFENO
El ibuprofeno es un derivado del ácido propiónico que posee propiedades analgésicas, antiinflamatorias y antipiréticas. El efecto terapéutico, como antiinflamatorio no esteroideo que es, deriva de su actividad inhibitoria de la prostaglandín sintetasa.
Indicaciones
Tratamiento de artritis reumatoide (incluyendo artritis reumatoide juvenil), espondilitis anquilopoyética, artrosis y otros procesos reumáticos agudos o crónicos. Tratamiento de lesiones de tejidos blandos como torceduras o esguinces. Tratamiento de procesos dolorosos de intensidad leve y moderada como el dolor dental, el dolor postoperatorio y tratamiento sintomático de la cefalea. Alivio de sintomatología en dismenorrea primaria. Tratamiento sintomático de la fiebre en cuadros febriles de etiología diversa.
Contraindicaciones
Pacientes con úlcera péptica activa. Pacientes que hayan presentado reacciones de hipersensibilidad (asma, rinitis o urticaria) con el ibuprofeno, el ácido acetilsalicílico u otros antiinflamatorios no esteroideos. El ibuprofeno debe administrarse con precaución en los siguientes casos: Pacientes que padezcan o tengan antecedentes de asma bronquial, ya que se ha notificado que el ibuprofeno puede provocar bronco espasmo en estos pacientes. Pacientes con antecedentes de enfermedad gastrointestinal. Pacientes con alteraciones renales, hepáticas o cardiacas, ya que el uso de antiinflamatorios no esteroideos puede producir deterioro de la función renal. En este tipo de pacientes debe utilizarse la dosis más baja y monitorizarse la función renal. Pacientes con antecedentes de insuficiencia cardiaca o hipertensión ya que se ha notificado asociación entre edema y administración de ibuprofeno. El ibuprofeno se clasifica dentro de la categoría C de riesgo en el embarazo y lactancia. Aunque en los estudios de toxicología en animales no se han demostrado efectos teratogénicos, se debería evitar, si es posible, el uso del ibuprofeno durante el embarazo, y especialmente durante el tercer trimestre, por los conocidos efectos cardiovasculares de los antiinflamatorios no esteroideos sobre el sistema cardiovascular fetal (cierre del ductus arterioso) causando hipertensión pulmonar e insuficiencia respiratoria en el neonato. Aunque en los escasos estudios disponibles hasta el momento las concentraciones del ibuprofeno que se excretan en la leche materna son muy bajas, no se recomienda su uso durante la lactancia por riesgo potencial de inhibir la síntesis de prostaglandinas en el neonato. Normalmente, el ibuprofeno no afecta la capacidad para conducir vehículos y utilizar maquinaria. No obstante, se debe considerar la posibilidad de que determinadas reacciones adversas de muy escasa incidencia (somnolencia, mareos) pudieran interferir el correcto desarrollo de estas actividades.

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