13 ago. 2010

Cuidado con el estrés en el embarazo

Todos los eventos importantes que se registran a lo largo de nuestra vida, se convierten en el escenario ideal para el organismo haga de las suyas y ponga todas sus funciones al máximo de rendimiento; el embarazo es uno de estos episodios que logran que la mente se ejercite reviviendo el pasado, disfrutando del presente y planeando el futuro. Además, el cuerpo se prepara a fin de cubrir las necesidades propias de la madre y también las del 'nuevo inquilino'.

Estrés en el embarazo.
Por otro lado, se adjunta el estrés propio de la vida cotidiana, el que se genera debido al trabajo o a las ocupaciones dentro del hogar, lo cual en conjunto puede ocasionarte una preocupación mayor: Tanta presión, ¿dañará a mi bebé?

Y aunque en la actualidad conocemos mucho acerca de los efectos del estrés, también es una realidad que no es tan negativo como a veces parece, incluso, puede convertirse en un valioso aliado, siempre y cuando se haga un manejo adecuado de él.

La línea entre lo bueno y lo malo

Como explican Heidi M Murkoff, Arlene Eisenberg y Sandee H. Hathaway, autoras del libro Qué esperar cuando se está esperando, Editorial Norma: 'Dependiendo de cómo lo manejamos y respondamos a él puede ser bueno para nosotros (provocando que rindamos más, que funcionemos con mayor eficacia) o puede ser malo (cuando está fuera de control, desbordándonos y debilitándonos). Si el estrés de trabajo hace que una mujer trabaje con una eficacia máxima, la excita y la desafía, no deberá ser dañino para su embarazo. Pero si la hace estar ansiosa, insomne o deprimida, o si hace que experimente síntomas físicos (tales como jaquecas, dolor de espalda o pérdida de apetito), si podrá serlo. De hecho, las investigaciones indican que el estrés prenatal maternal extremo y las hormonas del estrés que produce, incrementan el riesgo de un parto prematuro o de bajo peso del bebé al nacer'.

Diferenciar un estado de otro te permitirá tomar medidas al respecto, en el primer caso, cuando hablamos de un estrés positivo, sólo será pertinente cuidar de no excederte en actividades. El cuerpo es sabio y da aviso oportuno de cuándo hay que parar o limitar el esfuerzo y en este sentido deberás estar muy atenta para proporcionarte el descanso requerido, alimentarte sana y adecuadamente, además de separar un espacio para que puedas dedicarlo al esparcimiento y a promover la comunicación con tu pareja, familiares y amigos.

Cuando por el contrario, has notado que te sientes tensa e incómoda con lo que ocurre a tu alrededor, es recomendable que busques dar una respuesta inmediata. El embarazo supone una serie de cambios físicos y hormonales que afectan naturalmente tu estado de ánimo, situación que aunada al estrés puede situarte en un estado de vulnerabilidad.

A veces el hecho de que te recomienden en estos casos, recurrir al apoyo de tu pareja y hablar sobre el tema, parece una fórmula por demás trillada, pero como explican las autoras: 'Hablar de las preocupaciones permite que las ansiedades afloren a la superficie, y es la mejor forma de asegurarse de que no se caerá en el desánimo'.

Otros motivos que te inquietan

Un tema que preocupa especialmente a todas las madres, es el que se refiere al estado de salud del bebé. La inquietud por saber si nacerá sano es factor común, pero este motivo de estrés también puede permanecer bajo control en la medida en que procures cuidar de tu embarazo, recibir atención médica y realizarte todos los estudios que el ginecólogo considere necesarios para asegurarse del bienestar tambos.

Este momento es especial para ti y así como te preparas en otros sentidos para recibir a tu hijo, cuidar de tu tranquilidad y tu salud mental son aspectos primordiales para que puedas transmitirle la feliz experiencia que significa su llegada

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