27 ago. 2010

La violencia en la televisión

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  Muchos niños ven la televisión un promedio de tres a cuatro horas diarias. La televisión puede ser una influencia poderosa en el desarrollo del sistema de valores y en la formación del comportamiento.

  Desgraciadamente, buena parte de la programación televisiva actual incluye escenas de violencia. Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en televisión han coincidido en que los niños pueden:
  • Volverse "inmunes" al horror de la violencia.
  • Aceptar gradualmente la violencia como un modo de resolver problemas.
  • Imitar la violencia que observan en la pantalla de televisión.
  • Identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores.
  Los niños que se exponen excesivamente a la violencia en televisión tienden a ser más agresivos. Algunas veces, mirar un solo programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que contemplan espectáculos en los que la violencia es muy realista, se repite con frecuencia o no recibe castigo, son los que más tratarán de imitar lo que ven. El impacto de la violencia en la televisión puede hacerse evidente de inmediato en el comportamiento del niño, o bien puede surgir años más tarde. En ese caso, los jóvenes pueden verse afectados aunque la atmósfera familiar no muestre tendencias violentas. Esto no quiere decir que la violencia en televisión sea la única fuente de agresividad o de comportamiento violento, pero es un contribuyente significativo.

Los padres pueden proteger a los niños de la violencia excesiva de la televisión de la siguiente manera:
  • Prestando atención a los programas que los niños ven en la televisión y mirando algunos con ellos.
  • Estableciendo límites en el tiempo que pueden ver la televisión.}
  • Señalar que aunque el actor no se ha hecho daño ni se ha muerto, ese grado de violencia en la vida real tiene como resultado el dolor o la muerte.
  • No dejar que los niños vean programas que sabemos de antemano que contienen violencia: cambiar de canal o apagar la televisión cuando se presente algo ofensivo, explicándoles qué hay de malo en el programa.
  • No aprobar los episodios violentos frente a los hijos y enfatizar la creencia de que tal comportamiento no es la mejor manera de resolver un problema.
  • Contrarrestar la presión que ejercen los amigos y compañeros de clase, comunicándose con otros padres y poniéndose de acuerdo para establecer reglas similares sobre el tiempo y el tipo de programa que los niños pueden mirar.
  • Los padres también deben tomar ciertas medidas para prevenir los efectos dañinos de la televisión en temas como los asuntos raciales y los estereotipos sexuales.
 El tiempo que los niños pasan delante de la televisión, independientemente del programa que vean, debe ser moderada, ya que si no impide a los niños llevar a cabo otras actividades de mayor beneficio, como leer o jugar con sus amigos. Si los padres tenemos dificultades serias para establecer límites o estamos muy preocupados por cómo nuestro hijo reacciona ante la televisión, debemos ponernos en contacto con un psiquiatra infantil para que nos ayude a definir el problema.
 La American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP) representa a 6.500 psiquiatras de niños y adolescentes (psiquiatras infantiles) con cinco años como mínimo de experiencia en psiquiatría general y psiquiatría infantil.


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