13 ago. 2010

Ventajas de leerles cuentos a los niños


Recuerda que contarle un cuento...


  • Favorece la comunicación afectiva entre el niño y sus padres: se crean momentos de estrecha complicidad en los que el adulto se aproxima al mundo infantil, momentos mágicos de juego y fantasía, donde el adulto proporciona seguridad y confianza a los miedos que la imaginación del niño produce.


  • Se puede introducir como elemento en la creación de ciertas rutinas: como por ejemplo a la hora de ir a dormir (pero no sólo: no debemos emplear los cuentos como "somníferos").


  • Estimula la imaginación del niño: cuanto más pequeño es el niño mayor capacidad de aprendizaje y mayor plasticidad neuronal tiene. Antes de emplear el lenguaje, el niño lo comprende, y puede elaborar representaciones mentales de lo que oye, y así alimentamos también su creatividad.


  • Favorece el desarrollo de la atención selectiva y sostenida: para leer y/o escuchar un cuento hace falta apartarse de todo lo demás, no distraerse con nada, concentrarse.


  • Por supuesto fomenta el desarrollo del lenguaje en sí, y el del razonamiento simbólico.

    ¿Qué libros comprar?

    Existen en el mercado numerosos libros adecuados para cada edad. Como nos estamos refiriendo a niños de un año en adelante, y queremos que el niño "juegue con los libros", estos deben tener, al menos, estas características:

    Hojas gruesas y duras que el niño pueda agarrar bien y que no se rompan con facilidad.

    Con dibujos sencillos y contenidos adecuados a la edad del niño. A medida que el niño crece, y su capacidad de atención y sus conocimientos también, los dibujos pueden hacerse más complejos para que ofrezcan más posibilidades de entretenimiento.

    Hay que distinguir los libros de cuentos, los cuales contienen historias que podemos contar a nuestro niño, de los libros de primeras palabras o libros-juguete cuya finalidad es bien distinta. Los cuentos deben narrar historias sencillas, el lector siempre tendrá la oportunidad de enriquecerla con un poco de imaginación (o con la ayuda de la sorprendente imaginación de los niños). Los libros–juguete pueden ser de tela, pueden tener texturas diversas para tocar, ventanitas que abrir y cerrar, e incluso botones que hacen ruido cuando se pulsan, música, etc.

    No es raro que los niños estropeen los libros. Por ello debemos buscar aquellos que por su consistencia parezcan estar diseñados "a prueba de niños".
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