1 sept. 2010

¡Bienvenido a casa!

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  Tras el parto, los primeros exámenes, el cuidado que se brinda en el centro hospitalario durante un par de noches llega el momento de retornar a casa con el bebé para iniciar el largo -y nunca exento de vicisitudes- camino de la crianza.
A padres primerizos esta situación les puede resultar complicada. ¡Y lo es¡ Pero siguiendo elementales recomendaciones y con la experiencia que hora tras hora se va adquiriendo, los temores e inquietudes relacionados con las primeras semanas de vida del bebé van desapareciendo para dar paso a un proceso maravilloso de entendimiento y comunicación con la criatura. Es una relación que no tiene parangón. A través de esta sección hemos entregado un sinnúmero de consejos e instrucciones para afrontar esos primeros días del recién nacido. En
esta oportunidad nos referiremos a algunas acciones y reacciones del bebé muy propios y característicos de los primeros días y que en algunas ocasiones llevan cierta preocupación a los padres.
CUIDANDO SU TEMPERATURA En la clínica el bebé pasará sus primeras horas y días en un ambiente climatizado especialmente, pero cuando llegue a la casa, la situación será un poco diferente.
¿ABRIGARLO O DESABRIGARLO? Los recién nacidos no tienen la capacidad de regular su temperatura corporal, por lo que será necesario guardar algunos cuidados al respecto, más aún si su peso al nacer fue bajo. Es necesario abrigarlos un poquito más. Si UD. toma la decisión de cortarle el pelo "al cero" deberá abrigar su cabeza con un gorrito tejido de
algodón para evitar que pierda temperatura. Lana no es recomendable.

En todo caso, debe tener presente que abrigarlo en exceso será contraproducente, porque le provocará fiebre.
DUERME HASTA 18 HORAS
El recién nacido, hasta por lo menos el segundo mes de vida, pasará permanentemente durmiendo. Lo normal es que lo haga entre 16 y 18 horas. No olvide que existen fases de sueño tranquilo y otras de sueño intranquilo en las que el cerebro del pequeño está trabajando intensamente, como reconociendo y adoptando pautas ante el nuevo mundo en el que se encuentra.
Por eso despiertan a cada momento, tienen un sueño muy frágil y superficial. No tienen un ritmo definido y solo comenzarán a tenerlos a los 60 ó 90 días,

coincidiendo también con un ritmo de alimentación mucho más ordenado.
Todas las manifestaciones del pequeño como movimientos, ruiditos, sonrisitas, respiración irregular son respuestas a una intensa actividad cerebral que se está produciendo cuando el niño duerme. Llegado al segundo o tercer mes, según sea el caso de cada bebé, será tiempo de organizar tanto su alimentación como su sueño para que sepa distinguir el día de la noche. Antes es perder el tiempo y la paciencia. Si durante la noche no se despierta para alimentarse, pues déjelo. En el día tiene que despertarlo cuando le corresponda alimentación. DEPOSICIONES NEGRAS Hasta el tercer día por lo menos, las deposiciones del bebé serán de color negro. En los últimos días que el bebé estuvo en el vientre materno deglutió algunas secreciones, células, residuos, unto sebáceo, líquido amniótico que explican el color y lo pegajosas que son las deposiciones.
La situación va cambiando en la medida que el bebé recibe alimentación. Si recibe leche materna sus deposiciones serán de color amarillo y muy líquidas, pero no constituyen diarrea. Incluso pueden ser de un tono verdoso. Si tiene alguna duda al respecto, lo mejor es que consulte de inmediato al pediatra.

Cuando los pequeños son alimentados con leche maternizada, las deposiciones son de un color amarillo masilla y más compactas. ¿Con qué frecuencia hacen deposiciones ? Es variable. En algunas niños las deposiciones se presentan después de alimentarse (reflejo gastrocólico normal), pero hay algunos que se pueden demorar dos o tres días en evacuar. En ese caso, hay que seguir alimentándolo con normalidad.
FRECUENCIA DEL PECHO Durante los primeros días de vida al bebé hay que ofrecerle pecho continuamente, pero siempre que hayan pasado dos horas desde la última vez que mamó.

De esta manera estimulará la succión en el pequeño la que, a la vez de hacer bajar la leche mas rápidamente, le ayudará a desarrollar un reflejo. Así, cada vez que tenga en su boca un objeto, más aún tratándose del pezón, succionará. Ese reflejo le servirá para alimentarse. Cuando tenga hambre succionará sin dificultades. MUCHO LLANTO
No se desespere. Por el contrario, aprenda a interpretar los llantos de su pequeño. No todos son iguales. El llanto es el mecanismo de comunicación de que dispone el bebé, el único.
 Con el llanto reclama atención. No significa que esté enfermo. e todas maneras, si persiste el llanto revise si está mojado, abrigado o desabrigado. Puede que le moleste el ruido. Las variables son muchas.
LEVANTARLO EN BRAZOS
Generalmente los padres se quejan que el niño "se acostumbró" a los brazos y se transformó en una "pesada carga" con el paso de los meses. Si, eso ocurre, pero no cuando es muy pequeñito. Por el contrario, cuando un recién nacido llora, alzarlo es lo más conveniente. ¿Donde más seguro que en los brazos de sus padres podrá sentirse un recién nacido? En los primeros días y meses los brazos transmiten una cantidad inigualable de afecto que el niño sentirá y le ayudará para ser más seguro.
Posteriormente el niño vivirá la experiencia de encontrarse a solas consigo mismo. Va a aprender que no depende de otros para cumplir múltiples actividades, pero siempre sabrá pedir ayuda cuando la necesite.


 Esto ocurrirá en un alto grado cuando el bebé haya experimentado la seguridad de los brazos de su madre o padre en los momentos en que la necesitó.
¿SE RESFRIÓ?
Si el pequeñito estornuda mucho no significa que está resfriado; es una forma refleja que poseen los recién nacidos para limpiar sus fosas nasales. Es poco probable que un niño alimentado y cuidado por su madre se resfríe en los primeros meses de vida.



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