7 sept. 2010

Solo come lo que quiere (y cuando quiere)

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El comprar un producto en el supermercado es autorizarlo a comer. El moverse es una conducta aprendida, ejemplarizada por los padres Los padres permisivos tendrán malos resultados no solo en la alimentación Durante muchos años, como padres y madres tenéis la autoridad necesaria y la posibilidad práctica de controlar qué comen y qué no comen vuestros hijos e hijas en el domicilio familiar. ¿Por qué entonces algunos hijos finalmente sólo comen lo que desean? ¿Cómo consiguen quebrar la voluntad de los padres suficientemente concienciados sobre la importancia de una alimentación variada y equilibrada? ¿Por qué mecanismo los padres sucumben y finalmente les dan aquello que los niños desean?
El chantaje emocional es la clave, la respuesta a estas preguntas
Patalear, llorar o gritar en el caso de los más pequeños, o bien poner cara de disgusto o de rechazo a los padres, de sufrimiento, de ser incomprendidos, etc. Son armas que sirven a los hijos una y otra vez para que les deis más de determinados platos para compensar lo que no consumen de otros. En definitiva, para que el hijo o la hija una vez más se salga con la suya.Si ponéis a su alcance, una y otra vez, los alimentos que consideráis oportunos, sin presionar, sin dejaros chantajear, sin darles más de esto porque no consumieron de aquello, sin rechazar al niño haga lo que haga, sin enfadaros... Vuestros hijos sabrán que se quedarán con hambre, y en ese
hambre llevan su penitencia por no haber aprovechado los platos que son menos de su gusto.Esta debe ser una actitud firme, pero sin enfados y mantenida a lo largo del tiempo.Debe quedar proscrito que les des más patatas fritas porque no se comen el pescado, más flan de postre porque apenas comen la ensalada... Por supuesto tampoco debes dejarles dinero a su disposición para calmar su hambre entre comidas con dulces o alimentos "basura".Y cuándo ha pasado un tiempo prudencial deberás levantarles de la mesa, hayan comido lo que hayan comido.Si los padres tenéis la convicción de que estáis obrando bien no tendréis dificultad en mantener esta postura y poco a poco vuestros hijos irán tanteando el consumo de esos alimentos que no les son muy gratos en principio.
Qué hago cuando: le falta voluntadLa mayor parte de las metas que nos proponemos alcanzar en la vida requieren fuerza de voluntad. Dominar un idioma, aprender a montar en bicicleta, hacer amigos, son algunos de los muchos ejemplos que podríamos
poner en los que necesitamos invertir constancia y voluntad. Hacer ejercicio, no abusar de dulces y de 'comida basura', no olvidarse de consumir fruta, etc. también requiere de cierto grado de esfuerzo y voluntad que no siempre observamos en nuestros niños y adolescentes. Y tal vez tampoco en nosotros mismos.
La fuerza de voluntad se aprende, se practica, se cultiva. Es misión de vosotros los padres enseñarles a vuestros hijos esta imprescindible actitud vital.
Dar ejemplo de que asumís que conseguir objetivos requiere tiempo, de que hay que persistir en lo que se desea, de que hay que auto limitarse en lo que se anhela, es imprescindible para que observando vuestra conducta ellos aprendan.
Cuando le proponéis a vuestro hijo o hija un cambio en su alimentación, o la necesidad de un proceso de adelgazamiento y no cuenta ya con una importante fuerza de voluntad debéis proceder así:

1.El objetivo a conseguir debe ser claro y concreto, por ejemplo: hacer X horas de ejercicio a la semana, consumir X unidades de fruta por día, o bajar X kilos.
2.Tenéis que crearle ilusión por las metas a conseguir y lograr que visualice los resultados. Lo guapo/a que estará después, el mejor rendimiento en los juegos con los amigos, estar sano como tal familiar y no enfermo como tal otro. Concretando lo más posible.
3.Premiarle por su esfuerzo. Con un comentario elogioso, con una amplia sonrisa, con un beso, con un comentario favorable ante los demás...
4.Señalando, pero no castigando, cada fallo en su esfuerzo. Más bien debéis usar cada trasgresión del 
régimen o del plan previsto para trasmitirle comprensión pero al mismo tiempo ánimo para volver a luchar por los objetivos marcados.
5.Señalar los beneficios ya obtenidos y mostraros más comprensivos en sus reivindicaciones hacia vosotros como premio por los esfuerzos ya realizados.
Dos comportamientos de los adultos favorecen la falta de voluntad en los hijos. Darles todo aquello que desean sin que tengan nunca que esforzarse por nada, sin que sus logros dependan en ningún momento de su tesón , y lo contrario, el no recompensarles nunca por su tenacidad, provocando en ellos la sensación de que es inútil cuanto hagan, pues su esfuerzo nunca será valorada


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