18 dic. 2012

Tu bebé descubre sus primeras emociones

Felicidad, sorpresa, tristeza, frustración… Desde los primeros meses de vida, tu hijo experimentará estos sentimientos y muchos más. De ti depende, en gran parte, que con el tiempo aprenda a comprender y manejar mejor sus emociones.

Te proponemos un experimento. Observa la carita de tu bebé durante 60 segundos. En ese tiempo tu hijo probablemente esbozará una sonrisa, arrugará su naricilla un par de veces, bostezará y puede incluso que haga algún puchero. Estas expresiones son el modo en que responde físicamente a los estímulos que percibe; en otras palabras, sus gestos son la parte visible de sus emociones. Gracias a ellos te dice sin palabras muchas cosas: con su sonrisa te demuestra que te quiere; con su llanto, que te echa de menos, y cuando abre mucho los ojos, que el sonido de su juguete es algo sorprendente.  A día de hoy, los estudios han probado que el cerebro de un recién nacido es capaz de distinguir las emociones más primarias desde el mismo instante de vida. Prueba de ello es el inmenso placer que tu pequeñín sintió cuando le acurrucaste en tus brazos a los pocos minutos del parto o la primera vez que le pusiste al pecho para que comenzara a mamar.

  Sin embargo, en los seis meses de vida iniciales, el córtex cerebral –la zona que controla las emociones– no está apenas desarrollado. Por ello el niño no sabe manejar lo que siente y, por ejemplo, pasa de la risa al llanto sin previo aviso, sin que su mamá sepa qué cosa tan desastrosa ha podido pasar. Y puede que ese llanto ni siquiera tenga una razón.

  Según la neuróloga Lise Eliot, los bebés pasan más horas llorando que riendo porque ésa es la manera en que la Naturaleza se asegura de que sus necesidades básicas van a estar cubiertas.

  • Favorece su aprendizaje emocional
Dedícale todo el tiempo que puedas
Estar juntos a menudo, sin otras personas y sin otras cosas en la cabeza, le ayuda a ganar confianza en sí mismo (“le gusto a mamá porque pasa tiempo
conmigo”) y crea entre vosotros una unión especial.


  • No tardes en atender sus necesidades
En los primeros meses de vida es bueno que tu bebé sepa que le vas a dar de comer cuando tenga hambre y a consolarle cuando llore. Los niños que no reciben estas atenciones de bebés se convierten en adultos con más dificultad para establecer vínculos afectivos.


  • Ten en cuenta su temperamento
Tranquilo, tímido, nervioso… El temperamento de tu hijo está determinado por sus genes (a medida que crezca, las experiencias que viva moldearán su carácter). Trátale según este temperamento. Así, a un niño activo no le incomoda tanto como a uno tranquilo que diferentes personas le cojan en brazos.


  • Emplea el vocabulario emocional
Es esencial para que aprenda a reconocer lo que siente. Háblale de emociones.“¿Estás contento porir al parque?”o“¡Cuánto me gusta estar contigo!”.


  • No le envíes falsos mensajes
Por ejemplo, si le regañas no lo hagas con una sonrisa en la cara. El enfado es una emoción negativa que no debe acompañarse de una expresión facial positiva.


  • Permítele estar triste
Que se sienta así de vez en cuando es normal y necesario para su correcto desarrollo emocional. Pregúntale por qué se encuentra triste y dile que no hay nada de malo en ello y que pronto se sentirá mejor.


  • Enséñale a compartir
Ésta es una de las bases para la empatía. Empieza a compartir comida con él: “Un trozo de plátano para mí y otro para ti”. A medida que se haga mayor, podréis ir a donar juguetes o ropa para otros niños.


  • Conviértete en su ejemplo
Un estudio realizado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nuevo México ha probado que muchas reacciones emocionales de los niños son réplicas exactas de las de sus padres. Si estás estresada o estás tranquila (o tranquilo), tu hijo también lo estará.


  • Ayúdale a superar la frustración
Si trata de hacer algo y no lo logra, dile lo orgullosa que te sientes de él por haberlo intentado. Los niños que afrontan las situaciones frustrantes con una actitud positiva tienen muchas menos probabilidades de sufrir cuadros depresivos de adultos.


  • Controla lo que ve en la televisión
Un experimento de la Universidad de Tufts (EE UU) demostró que bebés de 1 año de edad podían absorber y mimetizar las expresiones que una actriz ponía ante unos peluches en un vídeo de sólo 20 segundos de duración.


FUENTE:
http://www.crecerfeliz.es/El-bebe/Psico-desarrollo/Tu-bebe-descubre-sus-primeras-emociones

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