25 jun. 2013

Crecer con Igualdad

En la cultura latina, las expectativas de los papás frecuentemente difieren mucho dependiendo del sexo de sus hijos. De un hijo se espera fuerza, coraje y que “no se raje”. Una hija debe ser abnegada, obediente y ayudar en casa. Sin embargo, las creencias tradicionales de otras épocas están cambiando. En el mundo laboral, con frecuencia se encuentran mujeres con gran liderazgo.

En casa es momento de romper con viejos estereotipos que limitan a nuestros hijos, las niñas sí pueden jugar con carros y pelotas, y no pasa nada si los niños participen en un juego de muñecas. En tu casa, tanto niñas como niños deben tener el derecho de divertirse con todos los juguetes, y si juegan juntos, tanto mejor.

Dependiendo de sus intereses, es importante que busquen un ejemplo a seguir, ya sea en el deporte, las ciencias, el arte o la política. Sobre todo es importante que las hijas tengan en frente a mujeres que han roto los estereotipos de género para destacar en campos que antes se consideraban terreno masculino.

En tu casa, ten cuidado de invitar a todos a participar por igual en las tareas del hogar. Los niños pueden trabajar en la cocina, y las niñas pueden usar una pala o lavar el coche. No hay trabajos exclusivamente masculinos ni femeninos: todos los trabajos son responsabilidad de todos, y se dividen más bien por edades que por género.

La pareja que trabaja juntos, compartiendo por igual las tareas del hogar y las responsabilidades laborales en la calle, está dando una gran lección a sus hijos: las mujeres y los hombres podemos hacer equipo, cada uno poniendo nuestro mejor esfuerzo para lograr la armonía.


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