27 jun. 2013

Niños Especiales

Todos los hijos son especiales, cada uno tan diferente y particular, seres únicos de una creación maravillosa. Algunos llegan a este mundo con necesidades especiales por una discapacidad física, cognitiva o emocional y necesitan más atención, mucho más tiempo, dedicación y todo el amor que se les pueda dar. 
El nacimiento de un bebé con discapacidad está considerado como un evento que puede causar crisis personales y familiares. La vida cambia, la dinámica familiar se altera. El proceso de aceptación es duro y a veces lento, tiene sus etapas, se va logrando poco a poco, con el mayor conocimiento de la condición especial, con la orientación de profesionales especializados y con el apoyo familiar. Cuando los padres son informados sobre la discapacidad de su hijo se ven envueltos en un torbellino de emociones. Pueden sentirse abrumados por la incertidumbre, el temor a lo desconocido, la culpabilidad, el miedo al rechazo social y la preocupación por el futuro.
Cuidar y atender a un niño con discapacidad es un aprendizaje de verdadero amor, es dar sin esperar nada a cambio, como afirman algunos filósofos, “es querer el bien del otro, por ser otro”, aceptarlo y amarlo tal y como es, sin pretender cambiarlo. Es entender que la felicidad no está en el éxito que tanto se persigue sino en entregarse a otros como persona.
La experiencia vivida por cada madre y cada padre que atiende, cuida y ama a su hijo con discapacidad hace que crezca como persona y realice obras maravillosas, no sólo para sus hijos sino para otros.




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