19 jun. 2013

Porque mi Hijo no quiere comer?

Una de las preocupaciones más habituales de los padres cuando van a la consulta del pediatra es lo que come su niño.  ″No come nada″ es una frase de lo más común entre las mamás y papás en las visitas al médico. 

Pero esta frase a menudo tiene poco que ver con el peso o estado de salud del niño. Más bien quiere decir dos cosas: 


•Mi niño no come todo lo que yo creo que debe comer 
• Mi niño no come tanto como comía antes 

Es importante que compruebes que las porciones que le sirves a tu hijo son adecuadas para su edad, a veces esperamos que un niño coma cantidades que son excesivas para lo que de veras necesita. Las porciones adecuadas en general son similares al tamaño del puño cerrado del niño. También es posible que tu hijo pase de vez en cuando por una etapa de crecimiento (lo que se conoce popularmente como un estirón). En esta etapa quizás necesite comer más, pero una vez pasa, también disminuye su apetito y su necesidad de más calorías. 

Al notar la disminución del apetito, quizás te preocupes, pero es importante que dejes que tu hijo esté sincronizado con sus ciclos internos de hambre en vez de imponerle que coma más de lo que necesita. 

Hay un círculo vicioso bastante común cuando una mamá o papá consideran que su niño no está comiendo suficiente. Si el niño no come sus alimentos a la hora de la comida, después, cuando pide algo entre comidas se le da, ″con tal de que coma″. Si toma una merienda o botana por no haber comido, entonces a la hora de la cena tampoco tendrá hambre y así sucesivamente. Un horario de comidas regular, con alimentos saludables y menos tensión, es la receta del éxito. 



El miedo que las mamás tienen es que el niño no se esté alimentando bien y por lo tanto no crezca y se desarrolle correctamente o se ponga enfermo. Es frecuente que, hartos de pelear, le dejemos comer lo que quiera con tal de tener la cena tranquila. O bien, elijamos la otra opción, que es batallar hasta que se coma lo que consideras que se tiene que comer. En cualquiera de los dos casos es mejor tomar una actitud más neutral por varias razones. 

Forzarle a que coma cuando no tiene hambre no es buena idea. Los niños tienen unas señales internas que les indican cuándo tienen hambre y cuándo no. Si les fuerzas a comer, no sabrán reconocer esas señales. Esto puede traer problemas en el futuro, desde trastornos de la alimentación, hasta comer en exceso. 


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