26 jun. 2013

Protegidos para Disfrutar de Sol

La piel de los niños necesita una protección especial. Es mucho más fina y sensible y todavía no ha desarrollado los mecanismos de protección propios de la piel del adulto. Además, los pequeños permanecen mucho más tiempo en el agua o jugando al aire libre, lo que multiplica los efectos de la exposición solar sobre la piel. A pesar de esto, numerosos informes desvelan que tan sólo la mitad de los padres protege la piel de sus hijos con una crema solar adecuada.



Lo ideal es inculcarles unos hábitos de seguridad solar desde el principio, empezando por predicar con el ejemplo. Los niños responderán mejor si ven también a sus padres protegiendo su piel.
Con sólo tres palabras puedes enseñarles unos hábitos básicos saludables: Crema, gorro y camiseta. ¡Que no lo olviden!



Antes del primer año
La piel de los bebés es frágil y especialmente sensible al sol, por lo que la protección total es, en su caso, fundamental. Si tu niño tiene menos de 12 meses sigue estos consejos:
-Evita cualquier exposición directa del sol.
-Nunca, ni siquiera con protección, lo expongas al sol entre las 12 y las 16 horas.
-Utiliza productos para bebés, formulados especialmente para ellos.
-Combate la deshidratación ofreciéndole agua con frecuencia y pulverizándole agua en spray sobre la cara si fuera necesario.

Mayores de un año
-Consulta con el pediatra cuál es el factor más adecuado según el fototipo del niño (mínimo factor 20).
-Aplícale la crema solar en casa, una media hora antes de salir a la calle, sobre la piel bien seca para facilitar su fijación, así le dará tiempo a empezar a actuar una vez estéis en la playa o en la piscina.
-Evita las exposiciones al sol entre las 12 y las 16h. Son las horas de mayor peligro.
-Utiliza camisetas de algodón que no dejen pasar el sol. Aquí tienes un truco para comprobarlo: Levántala y ponla al trasluz, si puedes ver a través de ella no es segura. Llévalo provisto también de un sombrerito con ala ancha que tape su cara, orejas y cuello.
-No olvides los lentes de sol con cristales anti-UVA, que sean suficientemente grandes como para que cubran la piel de alrededor de los ojos. A pesar de que los niños son una población con alto riesgo de daño solar cuyos efectos aparecerán en el futuro, sólo el 2% de la población infantil usa gafas de sol. Una de las razones que esgrimen los expertos en óptica es la negativa de los propios padres, quienes las consideran “de adultos”, sin tener en cuenta que el 80% de la radiación solar que penetra en nuestros ojos y que puede provocar daños en nuestra visión se recibe antes de los 18 años.
-Ofrécele regularmente agua y líquidos para evitar las temidas deshidrataciones del verano.
-Vuelve a aplicar la crema cada 2 horas, o cada vez que salga del agua.
-Una vez finalizada la jornada de playa o de piscina, ducha al niño para eliminar la sal o el cloro que pueden dañar su piel y aplicarle una crema hidratante o after sun.



Jugando a la sombraLa radiación solar generalmente es más fuerte, y por lo tanto más perjudicial, entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde. Según la OMS, a esas horas recibimos el 60% de la radiación UV diaria.
Si tus hijos van a estar jugando al aire libre durante ese periodo de tiempo, asegúrate de que su piel está protegida.



Puedes enseñarles el truco de la sombra: En el exterior, cuando la sombra de uno mismo es más pequeña que el cuerpo, significa que el sol está alto y que los rayos UV son intensos. Inculca a tus hijos que cuando esto ocurra deben extremar las precauciones, protegiendo su cuerpo con ropa, gorro y lentes de sol, aplicarse otra dosis de crema solar, y trasladar su terreno de juegos a la sombra.
Protege a tus niños incluso en los días nublados. En estos días la sensación de calor es menor, pero las nubes sólo retienen el 10% de los rayos solares. Según una encuesta de la Asociación Española Contra el Cáncer, un 60% de los encuestados no usa protección ni cuando realiza actividades de ocio al aire libre ni durante los días nublados.



Los bebés y los niños presentan unas necesidades de agua muy superiores a las de los adultos, para sustituir la cantidad que pierden diariamente darles agua regularmente es fundamental para evitar las deshidrataciones que producen la luz solar y el agua de las piscinas. Sobre todo si el niño ha sudado a causa del sol o del ejercicio físico.



Es importante utilizar siempre cremas específicas para su edad. Las cremas de protección para niños son especialmente resistentes al agua y al roce, y por lo general están basadas en filtros físicos, mucho más inofensivos que los químicos y orgánicos.
Además, se deben evitar las lociones con alcohol que pueden causar irritaciones en la delicada piel del pequeño, así como las perfumadas que pueden atraer a los insectos.
Antes de utilizar la crema del año pasado, comprueba la fecha de caducidad, porque si ha expirado es probable que ya no tenga el filtro solar adecuado. Además, si la crema ha estado expuesta a altas temperaturas también puede haber perdido sus propiedades protectoras.





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